02 julio, 2009

"¿Qué se propone la Liga Espartaco?"


El 9 de noviembre los obreros y los soldados derrocaban el antiguo régimen en Alemania. En los campos franceses de batalla se desvanecía la sangrienta ilusión de dominación mundial del espadón prusiano. La banda de delincuentes que había prendido la hoguera universal y sumergido a Alemania en un baño de sangre estaba acabada. Engañado durante cuatro años, el pueblo había olvidado todo deber de cultura, todo sentimiento de honor y humanismo al servicio de Moloch y, tras dejarse utilizar para todo tipo de infamias, despertó de su estupor a tiempo de evitar la catástrofe.

El 9 de noviembre se sublevó el proletariado alemán, destruyendo el yugo ignominioso que le oprimía y, tras expulsar a los Honenzollem, eligió consejos de obreros y soldados.

Los Hohenzollern, sin embargo, no eran más que los comisionados de la burguesía imperialista y de la nobleza terrateniente. La verdadera culpable de la guerra mundial, así en Alemania como en Francia, en Rusia como en Inglaterra, en Europa como en América es la dominación de la burguesía. Los auténticos instigadores del genocidio son los capitalistas de todos los países. El capital internacional es el Baal insaciable en cuyas sangrientas fauces desaparecen millones y millones de. víctimas humanas palpitantes.

La guerra mundial ha planteado una alternativa a la sociedad: o prosigue el capitalismo, lo que significa nuevas guerras, así como el hundimiento inmediato en el caos y la anarquía, o se abole la explotación capitalista.

Con el fin de la guerra la dominación burguesa de clase ha perdido su razón de ser. La burguesía no está en situación de salvar a la sociedad de la catástrofe económica producida por la orgía imperialista. Se han destruido cantidades enormes de medios productivos. Han muerto millones de obreros, lo mejor y más capacitado de la cepa de la clase obrera. A los que regresan vivos al hogar les amenaza la miseria siniestra del paro; el hambre y las enfermedades amenazan con destruir las raíces de la fuerza del pueblo. La bancarrota del Estado, a consecuencia de la enormidad de las deudas de guerra, es inevitable.
 
Frente a esta confusión sangrienta y esta catástrofe amenazante, tan sólo el socialismo supone una ayuda, una solución y una salvación. Únicamente la revolución mundial del proletariado puede ordenar este caos, procurar trabajo y pan para todos, poner fin a la carnicería recíproca de los pueblos y proporcionar paz, libertad y cultura auténtica a una humanidad saludable. ¡Muera el sistema de salariado! Tal es la consigna del día. Que la cooperación sustituya al trabajo asalariado y la dominación de clase. Que los medios de producción dejen de ser monopolio de una clase y pasen a ser bien común.. Que no haya explotadores ni explotados. Que se regule la producción y la distribución dé los productos en beneficio de la comunidad. Que se abola, el modo existente de producción, la explotación y el robo, así como el comercio actual, que no es más que un engaño.

¡Trabajadores libres en régimen de cooperativo en vez de patronos y esclavos asalariados! ¡Que el trabajo no sea tormento para nadie pero sí un deber para todos!¡Que quienes cumplen su deber para con la sociedad tengan asegurada una existencia digna! ¡Que el hambre deje de ser maldición del trabajo para ser castigo de la pereza!

Solamente en esta sociedad quedarán desarraigados la servidumbre y el odio entre los pueblos. Solamente cuando esta sociedad sea realidad, el homicidio dejará de mancillar la tierra. Solamente entonces podrá decirse: esta guerra será la última.
 
En este momento, el socialismo es la única salvación de la humanidad. Por encima de una sociedad capitalista que se hunde brillan, como un recordatorio ardiente, las palabras del Manifiesto Comunista: "¡Socialismo o hundimiento en la barbarie!".





II


La realización de la sociedad socialista es la tarea más imponente que ha correspondido nunca a una clase o a una revolución en toda la historia del mundo. Esta tarea requiere una transformación completa del Estado, así como una revolución de los fundamentos económicos y sociales de la sociedad.

Esta transformación y esta revolución no las puede decretar autoridad, comisión o parlamento algunos, sino que son las masas populares quienes han de acometerlas y llevarlas a cabo.

En todas las revoluciones anteriores era siempre una pequeña minoría del pueblo la que dirigía la lucha revolucionaria, le marcaba objetivo y dirección, y utilizaba a las masas populares como instrumento, a fin de hacer triunfar sus intereses, los intereses de la minoría. La revolución socialista es la única que puede triunfar gracias a la gran mayoría de los trabajadores y representando los intereses de la gran mayoría.

A la masa del proletariado corresponde no solamente la tarea de dar objetivo y dirección claros a la revolución, sino también la de poner en práctica el socialismo de modo paulatino a través de la actividad propia.

La esencia de la sociedad socialista consiste en que la gran masa trabajadora cesa de ser una masa gobernada y pasa a vivir, en cambio, de modo autónomo, la vida política y económica, así como a orientarla con autodeterminación consciente. 

Desde el escalón más elevado del Estado hasta el municipio más diminuto, la masa proletaria tiene que sustituir a los órganos superados de la dominación burguesa de clase, esto es, el Bundesrat, los parlamentos, los consejos municipales, por sus organos propios de clase, es decir, los consejos de obreros y soldados, tiene que ocupar todos los puestos, fiscalizar todas las funciones, medir todas las necesidades estatales, según los intereses propios de clase y los objetivos socialistas. Unicamente una acción recíproca continua y vivaz entre las masas populares y sus órganos, los consejos de obreros y campesinos, puede conseguir que su actividad induzca espíritu socialista en el Estado.

De igual modo, la revolución económica únicamente puede darse como un proceso realizado en el curso de una acción proletaria de masas. Los meros decretos de las autoridades revolucionaria supremas, por sí solas, no son más que palabras hueras. Solo la clase obrera puede dar contenido a tales palabras a través de la propia acción. Los trabajadores pueden conseguir el control sobre la producción y, finalmente, la dirección real de ésta, tan sólo por medio de una lucha encarnizada y tenaz contra el ca¬pital, en cada empresa, por medio de la presión inmediata de las masas, de las huelgas, de la creación de sus órganos permanentes de representación.

Las masas proletarias tienen que dejar de ser máquinas muertas que el capitalista emplea en el proceso de producción y aprender a convertirse en directores reflexivos, libres y autónomos de tal proceso; tienen que desarrollar el sentimiento de responsabilidad de los miembros activos de la comunidad, que es la única poseedora de toda la riqueza social; tienen que desarrollar celo en el trabajo sin que sea necesario el látigo del empresario, producir al máximo sin capataces capitalistas, mostrar disciplina sin someterse a un yugo y mantener el orden sin necesidad de dominación . El idealismo más elevado en interés de la comunidad, la autodisciplina más exigente y el auténtico sentido de ciudadanía de las masas constituyen el fundamento moral de la sociedad socialista, igual que el embrutecimiento, el egoísmo y la corrupción constituyen el fundamento moral de la sociedad capitalista.

La masa obrera puede apropiarse todas estas virtudes cívicas socialistas, así como los conocimientos y aptitudes para la dirección de las empresas socialistas únicamente a través de la actuación y experiencia propias.

La socialización de la sociedad solo puede realizarse mediante la lucha dura e incansable de la masa trabajadora en su totalidad y en todos aquellos aspectos en los que el trabajo y el capital, el pueblo y la dominación burguesa de clase, se hallan enfrentados. La liberación de la clase obrera ha de ser obra de la propia clase obrera.


III

En las revoluciones burguesas el derramamiento de sangre, el terror y el asesinato político resultaban ser un arma indispensable en manos de la clase ascendente.

La revolución proletaria no precisa de terror alguno para alcanzar sus objetivos; odia y abomina del homicidio; no precisa de estos medios de lucha porque no combate contra el individuo, sino contra instituciones, y porque no alimenta ilusión ingenua ninguna cuya destrucción hubiera de vengar cruentamente. La revolución proletaria no es el intento desesperado de una minoría de modelar el mundo por la violencia según su ideal, sino la acción de la inmensa masa popular, que está llamada a cumplir su misión histórica y a convertir en realidad la necesidad histórica.

Mas al mismo tiempo, la revolución proletaria es, también, el toque de difuntos de toda servidumbre y toda opresión; por ello se alzan contra la revolución proletaria, en una lucha a vida o a muerte, todos los capitalistas, los terratenientes, los pequeñoburgueses, los oficiales, así como los beneficiarios y parásitos de la explotación y el dominio de clase.

Es una ilusión vana creer que los capitalistas han de someterse por voluntad propia a la decisión socialista de un parlamento o de una asamblea nacional y que van a renunciar pacíficamente a la propiedad, al lucro ya los privilegios de la explotación. Todas las clases dominantes han combatido siempre con la máxima energía hasta el último momento para defender sus privilegios; los patricios romanos, como los barones feudales de la Edad Media, los caballeros ingleses igual que los esclavistas norteamericanos, los boyardos valacos como los fabricantes de seda lioneses, todos ellos han derramado ríos de sangre y, para defender sus privilegios y su poder, no les han importado los cadáveres, llegando hasta el asesinato y el incendio e, incluso, provocando guerras civiles o cometiendo alta traición.

  En su condición de último brote de la clase explotadora, la clase capitalista imperialista supera la brutalidad, el cinismo descarado y la infamia de todas sus predecesoras. Esta clase defenderá lo que le es más sagrado, su beneficio económico y el privilegio de la explotación, con uñas y dientes y con aquellos métodos de maldad calculada que .ha puesto en práctica a lo largo de toda la historia colonial y en la última guerra mundial. Agitará viento y marea contra el proletariado; movilizará al campesinado contra las ciudades, incitará a los sectores trabajadores más retrasados contra la vanguardia socialista, organizará, matanzas por medio de los oficiales del ejército, tratará de bloquear toda medida socialista por medio de mil formas de resistencia pasiva, azuzará a veinte Vendées contra la revolución, llamará al enemigo exterior, al acero asesino de Clemenceau, Lloyd George y Wilson en calidad de salvadores y, antes que renunciar voluntariamente a la esclavitud asalariada, preferirá transformar el país en un montón de ruinas humeantes.

Esta resistencia sé ha de quebrar paulatinamente, con puño de hierro y energía despiadada. A la violencia de la contrarrevolución burguesa ha de contraponerse la violencia revolucionaria del proletariado; a los combates, intrigas y maquinaciones de la burguesía, la claridad inflexible de objetivos, la vigilancia y la actividad siempre presta de la masa proletaria; a los peligros "amenazantes de la contrarrevolución, el armamento del pueblo y el desarme de las clases dominantes; a las maniobras de obstrucción parlamentaria de la burguesía, la organización activa de las masas de trabajadores y soldados; a la ubicuidad y los mil medios de poder de la sociedad burguesa, el poder concentrado, comprimido y elevado al máximo de la clase obrera. El frente unido de la totalidad del proletariado alemán, del proletariado del norte con el del sur de Alemania, del proletariado urbano con el campesino, de los trabajadores con los soldados, el contacto espiritual viviente de la revolución alemana con la Internacional, la conversión de la revolución alemana en revolución mundial del proletariado, constituirá el cimiento granítico sobre el que se podrá levantar el edificio del futuro.

La lucha por el socialismo es la guerra civil más violenta que ha conocido la historia mundial, y la revolución proletaria tiene que procurarse el armamento necesario para esta guerra civil, tiene que aprender a utilizarlo, en las luchas y en las victorias.

Este aprestar a las masas obreras unidas con todo el poder necesario para realizar las tareas de la revolución es en lo que consiste la dictadura del proletariado y, por ello, la democracia auténtica. Esta no se encuentra allí dónde el esclavo asalariado se sienta junto al capitalista y el proletario agrícola junto al terrate¬niente en fementida igualdad, a fin de debatir parlamentariamente sus cuestiones vitales; la democracia que no es un engaño popular aparece cuando los millones de proletarios toman todo el poder estatal en sus manos callosas, para, igual que el dios Thor con su martillo, aplastar la cabeza de las clases dominantes.


Al objeto de posibilitar al proletariado la realización de estas tareas, la Liga Espartaco exige:

I. Medidas inmediatas para el afianzamiento de la revolución:

1. Desarme de toda la policía, de todos los oficiales del ejército, así como de los soldados que no son proletarios; desarme de todos los pertenecientes a las clases dominantes.

2. Confiscación de todos los depósitos de armas y municiones, así como de las fábricas de armas, por medio de los consejos de obreros y soldados.

3. Creación de una milicia obrera por medio del armamento de la totalidad de la población proletaria adulta y masculina. Creación de una Guardia Roja, compuesta por proletarios, como parte activa de la milicia para la defensa, permanente de la revolución frente a los ataques y maquinaciones contrarrevolucionarios.

4. Abolición de la potestad de mando de los oficiales y suboficiales. Sustitución de la obediencia servil militar por la disciplina voluntaria de los soldados. Elección de todos los superiores por parte de la tropa, con derecho permanente de revocación. Abolición de la jurisdicción militar.

5. Expulsión de los oficiales y capitulacionistas de todos los consejos de soldados.

6. Sustitución de todos los órganos y autoridades políticas del antiguo régimen por delegados de los consejos obreros y de soldados.

7. Institución de un tribunal revolucionario, ante el cual han de comparecer los culpables principales de la guerra y de su prolongación, los dos Hohenzollern, Ludendorffs Hindenburg, Titpitz y otros delincuentes, así como todos los conspiradores contrarrevolucionarios.

8. Incautación inmediata de todos los víveres, a fin de garantizar la nutrición del pueblo.

II. En la esfera política y social:

1. Abolición de todos los Estados independientes; creación de una república alemana socialista y unitaria.

2. Supresión de todos los parlamentos y consejos municipales y transmisión de sus funciones a los consejos de obreros y soldados, así como a sus comités y otros órganos.

3. Elección de consejos de obreros en toda Alemania y por empresas con participación de toda la clase trabajadora adulta de ambos sexos en la ciudad y en el campo. Elecciones, también, de consejos de soldados, con participación de la tropa y exclusión de los oficiales y capitulacionistas. Derecho de los obreros y los soldados a revocar en todo momento a sus representantes.

4. Elecciones en todo el imperio de delegados de los consejos de obreros y soldados para el Consejo Central de consejos de obreros y campesinos que, a su vez, ha de elegir al Consejo Central. Ejecutivo, como órgano superior del poder legislativo y ejecutivo.

5. Reunión del Consejo Central provisionalmente una vez cada tres meses por lo menos -con renovación de los delegados cada una de ellas- con el fin de ejercer un control permanente sobre la actividad del Consejo Ejecutivo y dé crear un contacto vivo entre la masa de los consejos de obreros y soldados en la nación y su órgano supremo de gobierno. Derecho de los consejos locales de obreros y soldados a revocar y sustituir en todo momento a sus representantes en el Consejo Central, en el caso de que no actúen de acuerdo con el mandato de los electores. Derecho del Consejo Ejecutivo a nombrar y deponer a los diputados del pueblo, así como a las autoridades centrales del imperio y a los funcionarios.

6. Abolición de todas las diferencias estamentales, de las órdenes y de los títulos. Igualación jurídica y social completa de los sexos.

7. Legislación social perentoria. Reducción de la jornada laboral con el fin de regular el paro y en consideración al debilitamiento físico de la clase obrera durante la guerra mundial; jornada laboral máxima de seis horas.

8. Reorganización fundamental inmediata del sistema de alimentación, de la vivienda, la sanidad y la educación, en el sentido y espíritu de la revolución-proletaria.

III. Reivindicaciones económicas inmediatas:

1. Confiscación, en beneficio de la comunidad, de la fortuna y las rentas de la casa real.

2. Anulación de la deuda del Estado y otras deudas públicas, así como de todos los préstamos de guerra, con excepción de las suscripciones desde cierta cantidad, que determinara el Consejo Central de los consejos de obreros y soldados.

3. Expropiación de la tierra de todas las explotaciones agríco¬las medias y grandes; creación de cooperativas agrícolas socialistas bajo dirección central unificada en todo el imperio; las pequeñas explotaciones agrícolas permanecerán en poder de sus propietarios hasta que éstos ingresen voluntariamente en las cooperativas socialistas.

4. Expropiación, por parte del poder republicano de los consejos, de todos los bancos, minas, fundiciones y todas las grandes empresas en la industria y el comercio.

5. Confiscación de todas las fortunas a partir de un cierto volumen, que el Consejo Central habrá de determinar.

6. Incautación, por parte del poder republicano de los consejos, de la totalidad del transporte público.

7. Elección de consejos de empresa en todas las empresas, que, de acuerdo con los consejos de obreros, habrán de regular los asuntos internos de la empresa, determinar las condiciones de trabajo, fiscalizar la producción y, finalmente, encargarse de la dirección de la empresa.

8. Establecimiento de una comisión central de huelga que, en relación continua con los consejos de empresa, proporcione al movimiento huelguístico incipiente en todo el imperio una direc¬ción unitaria, una orientación socialista y el apoyo más poderoso por parte del poder político de los consejos de obreros y soldados.

IV. Tareas internacionales:

Establecimiento inmediato de contactos con los partidos hermanos del extranjero, a fin de dar una base internacional a la revolución socialista y de configurar y afianzar la paz por medio de la fraternidad internacional y la sublevación revolucionaria del proletariado mundial.

V. ¡Esto es lo que se propone la Liga Espartaco!

Y por proponérselo, por ser el heraldo, el acicate y la conciencia socialista de la revolución, la Liga se ha ganado el odio, la persecución y la calumnia de todos Tos enemigos de la revolución, los públicos y los secretos.  

¡Crucificadlos! gritan los capitalistas, temblando por sus cajas de caudales.  

¡Crucificadlos! claman los pequeñoburgueses, los oficiales, los antisemitas, los lacayos de la prensa de la burguesía, temerosos por sus garbanzos.

¡Crucificadlos!, claman los Scheidemann que, como Judas Iscariote, han vendido a los trabajadoras a la burguesía; y temen perder los denarios de su poder político.  

¡Crucificadlos!, repiten como un eco sectores engañados, burlados y manipulados de la clase obrera y de la tropa que no saben que, cuando se enfurecen contra la Liga Espartaco, se enfurecen contra su propia carne y su propia sangre.

En el odio y en la calumnia contra la Liga Espartaco se unen todos los elementos contrarrevolucionarios, antipopulares, antisocialistas, turbios, oscurantistas y tenebrosos. Así se atestigua que en la Liga late el corazón de la revolución y que el futuro le pertenece.  

La Liga Espartaco no es un partido que pretenda alcanzar el poder por encima o a través de las masas trabajadoras.  

La Liga Espartaco es únicamente la parte más consecuente del proletariado, que, en cada momento señala a las masas amplias de la clase obrera sus tareas históricas y que cada estadio particular de la revolución defiende el fin último socialista, igual que las cuestiones nacionales defiende los intereses de la Revolución mundial.  

La Liga Espartaco se niega a compartir el poder del gobierno con los cómplices de la burguesía, con los Scheidemann y los Ebert, por considerar que tal colaboración es una traición a los fundamentos del socialismo, un fortalecimiento de la contrarrevolución y una paralización de la revolución.

La Liga Espartaco se negará asimismo a entrar en el gobierno tan sólo porque los Scheidemann-Ebert hayan arruinado la economía, y los independientes, a causa de su colaboracionismo, se encuentren en un callejón sin salida.

La Liga Espartaco únicamente tomará el poder cuando ello se derive de la voluntad clara y explícita de la gran mayoría del proletariado en toda Alemania, esto es, únicamente como resultado de la aprobación consciente por parte del proletariado de los criterios, los objetivos y los métodos de lucha de la Liga Espartaco. La revolución tan solo puede alcanzar claridad y madurez completas de un modo paulatino, a lo largo del camino del Calvario de las experiencias amargas, las derrotas y las victorias.

La victoria dé la Liga Espartaco no es el comienzo, sino el fin la revolución y coincide con la victoria de los millones de proletarios socialistas.

¡Adelante, proletarios! ¡A la lucha! Hay que conquistar un mundo y luchar contra otro. En esta última lucha de clases de la historia mundial en torno a los objetivos más elevados de la humanidad cabe aplicar al enemigo aquella frase de: ¡Mano al cuello y rodilla al pecho!

La Liga Espartaco.

Panfleto sin pie de imprenta, ni fecha de impresión (Berlín, 1918).


29 junio, 2009

Comunicado de Socialismo Libertario del 27 de junio sobre los acontecimientos de Irán.

SOLIDARIDAD CON LAS MUJERES Y LOS HOMBRES QUE LUCHAN EN IRÁN

Cientos de miles de mujeres y de hombres se están movilizando en Irán, en varias de sus ciudades y especialmente en su capital, Teherán. Durante quince días, miles y miles de personas buscan y experimentan con valentía la libertad de expresarse, de manifestarse, de reunirse y de movilizarse en las calles y en los tejados por las noches. Un anhelo de libertad es lo que profundamente anima y mueve a los sectores de la sociedad más reactivos y valientes que apoyamos para que crezca este empuje. Cotidianamente expresan su rechazo a someterse a la coerción de las bandas paramilitares represivas, ejecutoras de los dictados del gran Ayatollah Alí Jamenei o a las acusaciones del presidente Ahmadineyad tildándoles de terroristas. Cientos de miles de mujeres que se contraponen a las medidas represivas del régimen, mareas de jóvenes -más de la mitad de la población lo son- determinados en no rendirse a la represión, a expresar y saborear la libertad, algunos de ellos ya experimentados en las protestas universitarias contra el presidente. En Irán se lucha por la libertad, ya no sólo por el fraude electoral, jugándose la vida por ello, sin rendirse frente a la feroz represión del régimen teocrático con miles de detenidos y al menos decenas de asesinados. 

Un Estado que pone su maquinaria criminal al servicio de la represión contra todos aquellos que le contradigan o que le cuestionen mínimamente, en los hechos, como está sucediendo. Un régimen de los Ayatollahs (líderes supremos) resultado de revolución de 1979, reaccionario y militarista, represor de exigencias y libertades mínimas, de expresión, de culto, de movimiento, de asociación, de huelga, que protagonizan en particular los jóvenes y las mujeres. Al mismo, estas exigencias no son reducibles a los estrechos márgenes que permiten las democracias occidentales, incapaces de satisfacer las exigencias humanas profundas. Es más, promotoras de guerras y represiones por tantas zonas del mundo y dentro de sus sociedades. El empuje de libertad que están experimentando las mujeres y hombres en Irán no será nunca satisfecho ni por el modelo democrático ni por sus ilusiones democráticas: es importante recordar que el sistema democrático sostuvo el terrible régimen del Shah. Tampoco lo serán por el régimen teocrático de la República Islámica.

Dentro de esta orquilla política, desde algunos sectores de la izquierda (dominada mental, cultural pero sobre todo humanamente) en España están condenando la movilización iraní siguiendo en ello al infausto personaje (héroe para ellos) de Chávez que ha declarado que detrás de la conquista de las calles por los pueblos iraníes se encuentra en realidad la mano… de la CIA. Más allá de lo absurdo de las declaraciones, a los dominantes y poderosos de todo pelaje les es imposible pensar que las gentes de abajo se movilicen de un modo espontáneo, lo que nos parece terrible de la decadencia moral en que viven algunos sectores de la izquierda política es que algunos jaleen y apoyen la represión sangrienta en Irán. Con ellos vivimos un motivo de separación neta.

Conocer, reflexionar y comprender juntos al lado de los cientos de miles de mujeres y hombres iraníes que luchan por su libertad, es un posicionamiento ético elemental que queremos animar y suscitar. Por esta razón queremos invitaros a todos aquellos y aquellas que se reconocen o quieren conocer esta lucha por la libertad, a las charlas públicas que llevaremos a cabo durante estos días.

Madrid, 27 de junio de 2009.





Socialismo libertario es una organización revolucionaria. Es una propuesta para todo/a aquel/lla que desee colocarse de una manera activa en su propia vida y en la del conjunto de la humanidad, para entender la práctica profunda de la dominación sistémica y construir una alternativa global que pueda combatirla de raíz, preparando día a día la revolución socialista, libertaria, internacionalista, interétnica y feminista, como primer paso hacia la autoemancipación de las mujeres y de los hombres.

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20 junio, 2009

Comunicado de Socialismo Libertario sobre los acontecimientos en Irán

CONTRA LA REPRESIÓN DEL RÉGIMEN DE AHMADINEYAD

POR LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS DE IRÁN

Desde el domingo 14 de junio en Irán, se suceden a diario las manifestaciones que denuncian el resultado de las recientes elecciones para la presidencia de la República pidiendo la celebración de nuevos y más limpios comicios. Las manifestaciones se solidarizan con Musaví, y acusan de fraude la proclamación del presidente Ahmadineyad. Nos solidarizamos con la petición de libertad y de transparencia que anima las movilizaciones, que en Teherán están teniendo una participación multitudinaria, y denunciamos la represión del Gobierno que ya ha causado decenas de víctimas y la censura con la que intenta acallar la protesta.

Ha sido justamente el carácter masivo de las movilizaciones lo que ha limitado, hasta ahora, la represión del régimen y lo que le ha llevado incluso a conceder el recuento parcial de los votos cuestionados, medida en todo caso insuficiente y ya rechazada por los manifestantes.

Alrededor de Musaví se han unido millones de votos en los comicios y cientos de miles de personas en las calles. Diferentes sectores sociales en los que destacan los jóvenes y una importante participación femenina. Y diferentes parecen también las posiciones dentro de este frente, desde el apoyo convencido al candidato moderado del régimen iraní, hasta el rechazo al mismo régimen de la República Islámica, sobre todo entre los sectores de los estudiantes universitarios que hace justo 10 años protagonizaron un importante movimiento de protesta.

Sin embargo, también el presidente Ahmadineyad goza del apoyo de un importante sector popular, signo de la polarización aguda que está viviendo la sociedad iraní.

Tomar posición con la gente de Irán que pide mayor libertad y que se enfrenta con coraje a la represión gubernamental supone para nosotros y nosotras ser conscientes de que estas exigencias no serán satisfechas en el marco de la República Islámica. Es más, una cosa son el coraje y la determinación de la lucha social y otra los equilibrios internos del régimen, del que forma parte evidentemente, también Musaví y para quienes las movilizaciones sociales son un peligro que hay que reprimir o un instrumento para alcanzar el poder. En ambos casos una realidad a la que hay que quitar protagonismo e independencia. Esta parece también la preocupación con la que los poderes opresivos del mundo están siguiendo los acontecimientos de Irán.

Hace 30 años los pueblos de Irán dieron vida a una revolución que acabó con la dictadura del Sha Reza Palhevi, aliado histórico del régimen democrático global. Aquella esperanza de libertad y de dignidad se torció, en la misma revolución, en un sentido reaccionario bajo la dirección político religiosa del clero chíi. En estos días una nueva esperanza de libertad está atravesando la sociedad iraní. Estamos al lado de esta esperanza y queremos apoyarla siguiendo los acontecimientos, tratando de ayudar con la información y la solidaridad que puede hacerla crecer.

Barcelona, 18 de junio de 2009



Socialismo libertario es una organización revolucionaria. Es una propuesta para todo/a aquel/lla que desee colocarse de una manera activa en su propia vida y en la del conjunto de la humanidad, para entender la práctica profunda de la dominación sistémica y construir una alternativa global que pueda combatirla de raíz, preparando día a día la revolución socialista, libertaria, internacionalista, interétnica y feminista, como primer paso hacia la autoemancipación de las mujeres y de los hombres.

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19 junio, 2009

Testimonios desde Teherán (16 y 17 de Junio de 2009).

A. me manda por correo estos testimonios recogidos en The Independent. Gracias A.


Teherán, 16 de junio. El destino de Irán yacía esta noche en una maltrecha carretera de cruce al norte de Teherán llamada plaza Vanak donde, después de días de violencia, simpatizantes del presidente Mahmud Ahmadinejad se enfrentaron, al fin, con iraníes furiosos y vociferantes que han decidido que Mirhosein Musavi debe ser presidente de su país. De manera increíble –y yo soy testigo pues estaba entre ellos– unos 400 miembros de las fuerzas especiales iraníes mantenían separados a estos dos ejércitos. Había piedras y gas lacrimógeno, pero por primera vez desde el comienzo de esta crisis épica, los uniformados se comprometieron a proteger a ambos bandos.

"“Por favor, por favor, mantenga alejados de nosotros a los basijis”", suplicó una señora de mediana edad a un oficial de las fuerzas especiales que llevaba un chaleco antibalas y casco, al tiempo que aparecieron miembros de la milicia de la república islámica, con su aspecto de matones; con sus pantalones de camuflaje y sus camisas de un blanco puro, a pocos metros de distancia. El policía le sonrió a la mujer. "“Lo haremos, con la ayuda de Dios”". Otros dos uniformados fueron levantados en hombros por la multitud. “Tashakor, tashakor” ("“Gracias, gracias”"), rugió la gente.
Esto fue fenomenal. Las fuerzas armadas especiales de la república islámica, es decir, quienes siempre han sido aliados de los basijis, por primera vez estaban preparados para proteger a los iraníes; no a los guaruras de Ahmadinejad. El precedente de esta súbita neutralidad es conocido por todos: fue cuando el ejército del sha se negó a disparar contra millones de manifestantes que exigían su derrocamiento en 1979.

Una seguidora de Musaví profiere proclamas en las manifestaciones callejeras.FRANCE PRESS - 2009-06-16.

Sin embargo, ésta no es una revolución para derrocar a la república islámica. Ambos grupos de manifestantes gritaban “Allahu Akbar” ("“Dios es grande”") en la plaza Vanak esta noche. Pero si las fuerzas de seguridad iraquíes ahora optan por la moderación, entonces Ahmadinejad realmente está en problemas.

Al tiempo que el atardecer lleno de humos cayó sobre las calles del norte de Teherán, las multitudes ganaron ímpetu. Escuché a un oficial basiji barbado exhortar a sus hombres a atacar a los cerca de 10 mil hombres y mujeres que simpatizan con Musavi, del otro lado del cerco policial. "“Debemos defender nuestro país ahora, como lo hicimos en la guerra Irán-Irak”", gritó por encima del rugir de la aglomeración. Pero un simpatizante de Ahmadinejad intentó calmarlo y le respondió: "“Todos somos ciudadanos. No causemos una tragedia. Debemos mantenernos unidos”".

Quinta jorna de protestas. Desde que se iniciaron las protestas el Gobierno iraní anuló el servicio de mensajería por 'sms'. Una mujer, con el rostro semicubierto y una insignia que alude al proceso electoral ("¿Dónde está mi voto?"), protesta durante la quinta jornada de revuelta en Teherán. REUTERS - 2009-06-16.

Claramente, la decisión del líder supremo ayatola Ali Jamanei de ordenar al Consejo de Guardianes hacer un recuento de los votos de las elecciones del pasado viernes no logró despejar las sospechas e indignación de la oposición reformista iraní.

Al principio parecía que el consejo examinaría el resultado electoral en sólo unos distritos. Luego se dijo a los iraníes que podría tomar hasta 10 días conocer el dictamen. También pudo haber influido que Ahmadinejad voló a Ekaterinburgo para asistir a la cumbre de Shanghai con el objeto de aburrir a delegados en la conferencia con sus discursos en vez de al pueblo iraní, al cual él cree representar. Pero esta noche, en la plaza Vanak, esto no significaba nada.

Policías vestidos de civil –quienes tal vez se dieron cuenta de la grave situación que provocó su obediencia a los simpatizantes de Ahmadinejad– convencieron a hombres de mediana edad de ambos bandos a reunirse en el centro de la estrecha plaza, en la tierra de nadie de Vanak. El partidario de Musavi, de camisa café, agarró de los brazos al barbado policía iraní del lado de Ahmadinejad. “No podemos permitir que esto suceda “, dijo. Después intentó, como hace todo musulmán que quiere dejar patente su disposición a ofrecer su confianza y amistad, besó la mejilla de su oponente. El hombre barbado lo alejó de un empujón y lo insultó a gritos.

Las dos filas de policías estaban ahora hombro con hombro. Tomándose del brazo del de junto como si fueran eslabones, formaron una cadena para mantener separadas a ambas turbas y miraban a sus camaradas del otro lado cada vez más preocupación. Un iraní-estadunidense que estaba a unos metros de mí me gritó en inglés: "“Tenemos que probarles que ya no nos pueden hacer esto. No nos gobiernan. Necesitamos un nuevo presidente. O se salen ellos con la suya, o lo conseguimos nosotros”".

Era atemorizante, la absoluta convicción de estos hombres, su total negativa a cualquier negociación, un lado exigía obediencia a las palabras del ayatola Jomeini, a los fantasmas de la guerra Irán-Irak, de 1980 a 1988. El otro bando, envalentonado tras haber reunido a un millón de personas en su marcha del lunes, exigía libertades, sin renunciar a una república islámica; pero libertades que nunca han tenido.

Quizá ahora tengan de su lado a la policía; si es que el ejemplo de anoche es significativo, o el apoyo de algún oficial de alto rango, y quizás los mismos policías, sorprendidos por su conducta de los últimos cuatro días, decidieron que las fuerzas especiales ya no cargarían con la reputación ganada por los temibles matones irreductiblemente leales a Ahmadinejad.

La marea verde llega al fútbol.La protesta tras las elecciones presidenciales en Irán llegó a miles de kilómetros del país. Varios jugadores de la selección iraní de fútbol portaron muñequeras verdes en apoyo al líder opositor Mir Hosein Musaví durante el partido jugado en Seúl ante el combinado surcoreano. En la imagen, Mohamed Ali Karimi (dorsal 8), mira a su compañero Nosrati, que pugna ante el surcoreano Lee Chung-yong.AP - 2009-06-16.

Apenas horas antes, siete hombres fueron asesinados por los basijis al finalizar la marcha del lunes, y fueron sepultados secretamente en el Cementerio Policial 257; un gran cementerio cercano al mausoleo de Jomeini, donde el fundador de la revolución islámica yace bajo una mezquita de cúpulas doradas y mosaicos azules. Semejantes honores no se dispensaron a las siete víctimas de los basijis. Simplemente se les sepultó bajo una capa de tierra. Sin lápidas sobre sus tumbas, sin que se notificara a sus familiares de la suerte que corrieron.

Sin embargo, los diarios pro gubernamentales de Teherán reportaron sus muertes y uno dedicó su primera plana a la furiosa condena que hizo el rector de la Universidad de Teherán de la intrusión de los basijis en el campus la noche del domingo, cuando las fuerzas de seguridad asesinaron a los siete jóvenes, hirieron a varios más, además de destruir y saquear los dormitorios universitarios.

El rector Farhad Rabar dijo que querellará ante las cortes contra los asesinos y agregó que "“la invasión de la Universidad de Teherán, que es el símbolo de la educación superior, ha provocado en mí una marejada de dolor y furia”".

¿Es demasiado tarde para poner fin a esta violencia fratricida? Para cada bando, la integridad de su causa se está volviendo fuerza más poderosa que cualquier diálogo racional. La libertad que han probado ya los simpatizantes de Musavi –poder ignorar y despreciar a la autocracia clerical que tanto los ha humillado– es ahora algo tan embriagador que están enfrentando en las calles a sus enemigos políticos con una extraña, atemorizante, pero genuina presencia de ánimo.

Primera víctima mortal. Dos hombres atienden a un hombre herido durante los disturbios. AP - 2009-06-16.

En cierto momento de la noche, hombres y mujeres que llevaban los listones verdes que los identificaban como partidarios de Musavi, estaban ahí en el pavimento, parados junto a esos escalofriantes 100 metros de tierra de nadie, a un lado de mujeres de chador que llevaban la bandera iraní, el símbolo de patriotismo de Ahmadinejad. Incluso charlaban sobre el resultado que podría tener esta temible confrontación entre los dos bandos.

Era una narrativa distinta a la que se experimentó tres horas antes cuando hombres y mujeres partidarias de Ahmadinejad realizaron su propia manifestación en la plaza Val-y-Asr. No se dijo ahí ni una palabra de la masiva marcha opositora del lunes, ni de otras movilizaciones en Shiraz, Mashad, Babol y Tabriz. De hecho, la mayoría de los iraníes no tienene idea de dichos actos: los censores de Ahmadinejad se encargaron de ello.

Las pancartas en la manifestación en favor del presidente fueron predecibles: "“Muerte al traidor”" –Musavi, desde luego, es el "“traidor de la república”". "“Muerte a cualquiera que se oponga al líder supremo”", lo cual suena un tanto extraño pues ni Musavi ni millones de seguidores están en contra del ayatola Jamanei (si bien se sabe que hay antipatía entre ambos); es hacia Ahmadinejad que los opositores tienen odio visceral y a quien están tratando de derrocar.

El ex vocero del Parlamento Gholamali Haddadadel, el orador del mitin de apoyo al presidente, fue quien halló el punto débil en los argumentos de Musavi y lo expresó ante una multitud que no podía constar de más de 5 mil personas.

"“¿Sabe Musavi cuánta gente votó por Ahmadinejad en las áreas rurales y los poblados?”", preguntó. “Irán no sólo es Teherán. Sabemos que el señor Musavi obtuvo 13 millones de votos, pero el señor Ahmadinejad ganó 24 millones.

Más manifestaciones. Miles de manifestantes recorren las calles de Teherán en apoyo a Musaví. FRANCE PRES - 2009-06-16.

Desde luego, son precisamente esos cálculos que Musavi y sus aliados disputan. Los sayads (título honorífico dentro del clero musulmán, N de la T) y sacerdotes hablaron ante la pequeña multitud mientras sus guardaespaldas –e incluso había paramédicos– los vigilaban de cerca. También fungió como orador un famoso cantante religioso ante un público envuelto en la bandera nacional.

Fue cuando me dirigía a Va-y-Asr que noté un camión de redilas cargado de hombres; todos ellos vestidos con pantalones de camuflaje y camisas blancas, que llevaban cachiporras y se dirigían al norte de Teherán. Eran seguidos por envalentonados manifestantes islamitas, listos para caminar más de cinco kilómetros hacia Vanak.

Dos conscriptos estaban entre los simpatizantes de Musavi cuando un anciano se acercó a pedirles consejo: Si los basijis penetraban el cordón policial, ¿debía quedarse? "“Los basijis golpean a la gente duro... muy duro”", respondió uno de los policías, quien dio unas palmaditas en el hombro al anciano y sacudió la cabeza.

© The Independent 

Traducción: Gabriela Fonseca


Teherán, 17 de junio. Estaban repartiendo fotocopias por miles bajo los árboles sembrados en el centro del bulevar, simples hojas de papel que eran tomadas por los simpatizantes de la oposición que hoy se vistieron de negro en señal de luto por los ya 15 iraníes que han sido asesinados en Teherán y por los quién sabe cuántos que deben haber corrido la misma suerte en el resto del país, desde que se dieron los resultados electorales según los cuales Mahmud Ahmadinejad, con más de 24 millones de votos, volverá a la presidencia del país. Pero para decenas de miles que hoy marcaron su quinto día de protestas, y para el héroe de la campaña electoral, Mirhosein Musavi, que oficialmente obtuvo 13 millones de votos, esas fotocopias irradiaban algo fundamental.

Se comenta por sí sola.

Cada hoja parecía ser una genuina pero confidencial carta del ministro iraní del Interior, Sadeq Mahsuli, al líder supremo iraní, ayatola Ali Jamanei, escrita el sábado 13 de junio, el día después de las elecciones que dieron a Musavi y a su aliado, Mehdi Karroubi, mayorías contundentes en los resultados finales. En una sociedad altamente desarrollada como la iraní, la falsificación es tan eficiente como en cualquier lugar de Occidente y había razones para desconfiar del documento. Pero según éste, los votos obtenidos por Musavi y Karroubi estaban divididos de manera tal que hubiera sido forzosa una segunda vuelta; difícilmente algo que los partidarios de Musavi desearían.

Con el encabezado dirigido a "la atención del líder supremo", se hace notar que "en cuanto a sus preocupaciones por la décima elección presidencial" y "ante las órdenes de usted de que el señor Ahmadinejad fuera elegido presidente", continúa, "le informaré de los resultados obtenidos". Según la carta, Musavi tuvo 19 millones 75 mil 632 votos, Karroubi 13 millones 387 mil y Ahmadinejad sólo 5 millones 698 mil 417.

¿Puede ser falsa esta carta? Aun si Musavi obtuvo tantos votos, ¿cómo habría podido el descolorido Karroubi quedar sólo 6 millones de votos abajo de él? Por increíble que sea el resultado de 63 por ciento declarado oficialmente en favor de Ahmadinejad, ¿es posible que este hombre con inmenso apoyo entre los iraníes pobres obtuviera apenas 5 millones y medio? ¿Es creíble que una carta de tan esencial importancia esté firmada sólo "de parte del ministro"?

La carta bien podría unirse a los miles de documentos, reales y falsificados que han sido clave en la historia reciente de Irán. Entre éstos son memorables los pasaportes irlandeses con los que los señores Robert McFarlane y Oliver North viajaron a Irán por encargo del gobierno estadunidense en 1986 para ofrecer misiles a cambio de rehenes. Los pasaportes eran reales y robados, pero las identidades que constaban en cada uno de ellos eran falsas.

Manifestaciones en Teherán.Los partidarios de Musavi se han lanzado a las calles de Teherán para pedir la anulación de las elecciones. En la imagen manifestantes auxilian a un policía herido en los choques.AFP - 2009-06-16.

Los incondicionales de Ahmadinejad sin duda achacarán la "carta" a "extranjeros". Pero su efecto electrizante en los partidarios de Musavi sólo servirá para transformar en absoluta convicción lo que hasta hoy fue sospecha de que su líder fue deliberadamente privado de la presidencia. Marjane Satrapi, la aclamada escritora y directora ganadora del Oscar por la película animada Persépolis, blandía en Bruselas el mismo documento.

En Teherán deben haber sido 5 mil o 6 mil los iraníes vestidos de negro y que llevaban el tóxico documento en sus manos. Aunque eran menos que el millón que participó en la marcha del lunes y apenas la quinta parte de los que se reunieron hoy en la plaza Azadi, en el centro de la capital. Pero su entusiasmo por mantener la protesta –encabezada el jueves por por 100 o más motociclistas– fue cruelmente tratado por organizadores, quienes no tenían claro si debían dirigir a la multitud hacia el centro capitalino o llegar hasta Azadi. Muchas veces, los manifestantes se quedaron parados por más de un cuarto de hora en el calor mientras los organizadores discutían la ruta. Ésta no es forma de derrocar a un gobierno.

Fue significativo, no obstante, que una vez más las fuerzas de seguridad optaron por no enfrentarse con los partidarios de Musavi. Los conscriptos del ejército llevaban chalecos amarillo brillante y tenían las manos entrelazadas a la espalda –no blandían bastones– y estaban formados los primeros kilómetros del camino, pero después decidieron abandonar a los manifestantes. Esto ocurrió a menos de 24 horas de una peligrosa confrontación entre dos concentraciones antagonistas de simpatizantes de Musavi y de Ahmadinejad, que juntas llegaban a 20 mil personas; congregadas en la plaza Vanak la noche del martes. Ahí, las fuerzas especiales iraníes, formadas por la policía paramilitar, protegieron a hombres y mujeres que apoyan a Musavi de la milicia oficial Basiji. Aunque algunos civiles resultaron heridos más tarde en peleas callejeras, los policías trajeron refuerzos para impedir que los basijis y miles de simpatizantes de Ahmadinejad penetraran en el norte de Teherán.

Piedras.Un manifestante lanza una piedra contra la policia en Teherán durante las protestas a favor de Musavi.AFP - 2009-06-16.

Claramente, Musavi estaba detrás de la desangelada manifestación del miércoles, pues lanzó una convocatoria en la que condenó el asesinato de siete hombres en el dormitorio de la Universidad de Teherán, el pasado domingo, a lo que agregó que la noche del domingo "hombres y mujeres jóvenes fueron golpeados y hubo muertos en la plaza Azadi". Dijo solidarizarse con aquellos a los que llamó "mártires" y urgió a todos los iraníes a enviar su pésame a los familiares de los muertos.

Los muy dudosos resultados electorales, sin embargo, están causando preocupación no sólo en los millones que votaron por Musavi. Cincuenta y dos legisladores han cuestionado por qué el ministro del Interior no fue capaz de impedir la intimidación y violencia poselectoral. El Parlamento iraní exigió una investigación de los hechos en cuanto al vandalismo perpetrado en la propiedad de la Universidad de Teherán.

Ali Akbar Mohtashemi, miembro de la Asamblea de Clérigos Combativos –una figura importante que fundó la Guardia Revolucionaria Iraní y los envió a Líbano cuando él fungió como embajador iraní en Damasco–, ha demandado un comité que investigue los resultados electorales formado por clérigos de alto nivel, legisladores, miembros del cuerpo jurídico, del Consejo de Guardianes y funcionarios del Ministerio del Interior.

Retratos de Musavi.Una manifestante, con fotografías y carteles del candidato Musavi.

Pero la supresión de la libre expresión, que exigen los leales a Musavi, continúa insistentemente. Este miércoles por la mañana fue arrestado un estudiante que hace su doctorado en Oxford, Se trata de Mohamed Reza Jaleopour, hijo de un profesor de la Universidad de Teherán, quien fue apresado en el aeropuerto capitalino. Asimismo, el periódico Palabra Verde, de apoyo a Musavi, fue cerrado.

En lo que concierne a Musavi, parece ser que "una vez que los yugos mentales del miedo han sido rotos", son difíciles de imponer nuevamente. Pero los gobiernos revolucionarios son criaturas duras como el acero y tienen garras afiladas; el régimen de Ahmadinejad no está al borde del colapso.

Reporte al líder supremo

“Salaam Aleikum. En lo referente a sus preocupaciones por la décima elección presidencial y en atención a sus órdenes de que el señor Ahmadinejad fuera electo presidente, en estos tiempos difíciles, el tema se organizó de manera tal que los resultados de los comicios fueran acordes con la revolución y el sistema islámico. Los siguientes resultados serán difundidos para el pueblo y debe planearse lo necesario para cualquier posible acción de la oposición, además de que todos los líderes partidistas y candidatos electorales serán colocados bajo estricta vigilancia.

"Para su información, le transmito que los resultados reales son los siguientes: Mirhosein Musavi: 19 millones 75 mil 623; Mehdi Karroubi: 13 millones 387 mil 104; Mahmoud Ahmadinejad: 5 millones 698 mil 417; Mohsen Rezai: 38 mil 716" (firmado de parte del ministro).

Día 5 en la crisis de Irán

Futbol político. Que Irán calificara para la Copa Mundial en su partido contra Corea del Sur, jugado en Seúl el miércoles, tomó un sabor decididamente político. Al menos cinco jugadores de la selección iraní llevaban cintas verdes en los brazos o muñecas –el accesorio por excelencia de los simpatizantes de Musavi en las calles de Teherán– en aparente protesta por las disputadas elecciones de su país.

Pero en el medio tiempo, algunos jugadores se quitaron los brazaletes, lo que provocó que se especulara que su entrenador se los exigió. El capitán del equipo, Mehdi Mahdavikia, desafió, al parecer, las órdenes que se le dieron a la formación al gritar, para deleite de los fanáticos que agitaban banderas, "Libertad para Irán", para después corear: "Vete al diablo, dictador". El juego termino con empate a uno.

Embajadores regañados

Las relaciones diplomáticas se tensaban luego de que Teherán convocó a un grupo de embajadores occidentales par quejarse de su interferencia. Según la televisión iraní estatal, el gobierno acusó a Washington de una "intolerable" intromisión en asuntos internos, con lo que por primera vez se culpó a Estados Unidos por tomar parte en la crisis pos electoral.

El presidente estadunidense, Barack Obama, se esforzó en señalar la escasa diferencia que existe entre Ahmadinejad y Musavi. "De cualquier forma vamos a estar ante un régimen iraní que ha sido históricamente hostil hacia Estados Unidos", dijo. El embajador británico fue fustigado por recientes comentarios del primer ministro, Gordon Brown y el ministro para Asuntos Exteriores David Miliband, así como de la cobertura que la BBC ha dado a la crisis. Francia, Alemania e Italia también fueron regañados.

Personas desaparecidas

La Campaña Internacional para los Derechos Humanos en Irán reportó que varias figuras notables han sido arrestadas y se desconoce su paradero. Estas incluyen a Saeed Hajarian, quien fue asesor del presidente Mohammed Jatami y padece lesiones cerebrales y en la columna tras un intento de asesinato hace nueve años, por lo que requiere de constante atención médica.

También fue arrestado Mohammed Ali Abtahi, el principal asesor de Mehdi Karroubi, quien obtuvo el tercer lugar n las elecciones según los resultados oficiales. Mohamed Reza Jalepour, hijo de un profesor universitario reformista fue detenido en el aeropuerto de Teherán cuando se disponía a viajar a Inglaterra a estudiar su doctorado en Oxford.

Rencillas al interior del régimen islámico

Trascendió que la hija de Hashemi Rafsanjani, jefe de la influyente Asamblea de Expertos, cuerpo que tiene la facultad de despedir al líder supremo, asistió a la manifestación opositora del martes. La demostración pública de apoyo a Musavi por parte de Faezeh Rafsanjani, quien además desafió la prohibición del Ministerio del Interior de llevar a cabo las movilizaciones, fue interpretada como un signo de rencillas en la cúpula de la república islámica.

Mientras tanto, Musavi declaró hoy un día de luto y urgió a los iraníes a reunirse pacíficamente en mezquitas o en las calles. "Un número de nuestros compatriotas resultó herido y martirizado", dijo en su sitio web. "Pido a la gente exprese solidaridad a sus familias".

Bloggeros amenazados

La Guardia Revolucionaria de Irán, la más poderosa fuerza militar del país, hizo su primer pronunciamiento ante la crisis poselectoral, al advertirle a los bloggeros del país asiático que retiren de la red cualquier material que ayude a "crear tensión", bajo amenaza de enfrentar acciones legales. Esto marcó una escalada en la censura a la información.

Sin embargo, imágenes y actualizaciones detalladas siguieron filtrándose a comunidades cibernéticas como Twitter, si bien la información proveniente directamente de Irán se sintió menos frecuente que en días pasados.

© The Independent.

Traducción: Gabriela Fonseca.
Fotografías El País.



18 junio, 2009

"Enciclopedia de los muertos", de Danilo Kis.


Los seres humanos no son intercambiables. Así nos lo muestra Danilo Kiš, en estas memorables parábolas sobre la vida, el amor y la muerte. De su mano, el lector descubrirá una enciclopedia en la que se conservan, a través del tiempo y más allá de los secos y neutros datos registrales, los periplos vitales de un sinnúmero de muertos. En la enciclopedia de Kiš, nómina de lo excepcional cotidiano, conviven personajes anónimos y legendarios—un heresiarca contemporáneo de Jesús o los durmientes del Sura XVIII—, se reviven hitos seculares de la infamia—la muerte de un patriota, el singular destino europeo de un libro maléfico—y el pensamiento se proyecta hacia lo metafísico. Al cabo, en cada una de estas historias, habremos de reconocer lo que constituye nuestra auténtica, y no intercambiable, especificidad humana.

Danilo Kiš (Subótica, Serbia, 1935 - París, 1989). Estudió literatura comparada en Belgrado. Su primera novela, La buhardilla, apareció en 1962. De entonces a esta parte, sus libros han sido traducidos a más de veinte lenguas y han recibido un gran número de reconocimientos internacionales. Acantilado emprendió en 2006 la publicación de su obra con Una tumba para Boris Davidovich (1976), a la que siguió Circo familiar (trilogía publicada entre 1965 y 1972; Acantilado 2007).




Colección:
Narrativa del Acantilado, 138 

Temática
Narrativa / Relatos

Traducción:
Nevenka Vasiljevic 

ISBN:
978-84-96834-59-0

Nº de edición: 1ª

Encuadernación: 
Rústica cosida

Formato: 13 x 21 cm.

Páginas: 208

Precio: 15 €

11 junio, 2009

Multitudinaria pitada a los Borbones

Fuente: página web de Socialismo Libertario.

El miércoles 13 de mayo tuvo lugar la final de Copa del Rey entre el Athletic de Bilbao y el Barça. Más allá de lo futbolístico donde el Barça ganó al Athletic 4-1, que a pesar de su determinación y pasión, ilusión y esfuerzo, se vio sucumbir frente al fútbol espectáculo del Barça. 

Lo que nos lleva a detenernos en tratar de socializar una reflexión sobre el partido fue la extraordinaria y masiva pitada al Rey Juan Carlos de Borbón y al Himno español, a la Marcha Real, cuando comenzó a tocarse ante la llegada del Rey y antes del inicio del partido. Decenas de miles de personas que comenzaron a pitar con una fuerza encomiable, llegando a silenciar el himno español, a pesar de que se había multiplicado por seis la potencia del volumen. Aficionados del Athletic y del Barça se sumaron al unísono en la pitada a la monarquía y al Himno español.

Mientras sonaba el Himno y se escuchaban los primeros acordes, de repente, TVE interrumpió las imágenes y el sonido, y se desplazó al estadio de San Mamés para que no apareciese la masiva pitada al Rey y al Himno. Posteriormente, en el descanso del Partido, se emitió una versión enlatada del Himno, eliminando el sonido de la pitada, y mostrando imágenes falsas, de otros partidos, como el de un aficionado que se emocionaba al escuchar, aparentemente, el Himno de la Marcha Real. Lo evidente de la censura democrática ha supuesto el cese del jefe de Deportes de TVE. 

Nos parece importante realizar una reflexión sobre lo sucedido en Valencia el miércoles 13 de mayo. Decenas de miles de personas que han pitado al Rey es un hecho significativo. Es la mayor pitada que ha sufrido el Monarca que simboliza, como reza la Constitución de nuestro régimen monárquico-democrático, la unidad indisoluble del Estado. El Monarca es símbolo esencial del Estado y de su Unidad. Y ese símbolo tan material fue pitado y abroncado por decenas de miles de personas que se dieron la vuelta y comenzaron a pitarle.

Nos parece sintomático de cómo hay sectores importantes de la población de estas Tierras (que sin evaluar en términos más o menos positivos) que se oponen y no se sienten reconocidos en la síntesis político-democrática de la unidad estatal que salió del proceso de Transición en 1978. Y que a 30 años de distancia ha llegado a un punto no precisamente boyante. Las mismas medidas del Gobierno Zapatero de encarnar un proyecto de reforma democrática y liberal del Estado, en una tradición socialdemócrata y de reformas civiles y de derechos, expresa el impasse de la misma Transición.

Nosotras y nosotros, como SL, a partir de una contribución de Dario Renzi que hemos publicado en nuestro Documento de Proyecto de la X Conferencia de SL, hemos discutido en el mes pasado de noviembre como existen estos sectores significativos de la población (que sin estar de acuerdo con un proyecto socialista, revolucionario y libertario como el nuestro) que no se identifican en la unidad del régimen, que tienen una búsqueda que va más allá. Es lo que nosotras/os estamos tratando de expresar constructivamente construyendo colectivos feministas revolucionarios, antirracistas libertarios, de jóvenes, etc. 

El totalitarismo y la censura democrática, expresada por la Televisión Pública, muestra la debilidad de un Estado, como el español, sustentado sobre una unidad impuesta, sobre una cárcel de pueblos, como la que traduce en un Estado democrático la actual constitución. Para nosotras/os es fundamental como el derecho a decidir en primera persona y colectivamente en que puede expresarse el derecho de autodeterminación de los pueblos, no se expresa en la enésima reedición de apoyo a un nuevo Estado opresivo que no ayuda en nada al complicado y angosto camino de la liberación humana. Nuestro rechazo frontal al nacionalismo españolista, a la opresión de pueblos que encarna, a esta síntesis monárquico-democrática, no se expresa para nada en ningún apoyo a los nacionalismos burgueses de las nacionalidades oprimidas, no significa, mucho menos, apoyo a la delegación y sometimiento con que algunos sectores (la izquierda abertzale in primis) se amordazan en nombre de las vanguardias militares (-terroristas). 

En cualquier caso, la fraternidad entre las aficiones del Barça y del Athletic (a la que no fueron indemnes, positivamente, los jugadores, con Xavi y Pujol que ikurriña en mano fueron a saludar a los aficionados del Athletic), los aficionados del Athletic no se cansaron de aplaudir no sólo a sus jugadores sino de felicitar al final del partido a los del Barça, encarna como intuición lo que puede ser una libre convivencia entre los pueblos. Que se puede realizar a través de una común lucha de liberación, de una búsqueda global de auto-determinación individual y social. 

09/06/2009
Jorge Herrero.


07 junio, 2009

"El primer hombre", de Albert Camus.


Con cuarenta años y ante la tumba de su padre, muerto cuando hacía tan solo un año que él había nacido:

"Cormery, Henri, herido mortalmente en la batalla del Marne, muerto en Saint-Brieuc el 11 de octubre de 1914".

"Y la ola de ternura y compasión que de golpe le colmó el corazón no era el movimiento del ánimo que lleva al hijo a recordar al padre desaparecido, sino la piedad conmovida que un hombre formado siente ante el niño injustamente asesinado, algo había ahí que escapaba al orden natural y, a decir verdad, ni siquiera tal orden existía, sino sólo locura y caos en el momento en que el hijo era más viejo que el padre".

Sobre su madre:

"Hay seres que justifican el mundo, que ayudan a vivir con su sola presencia".

El maestro de la escuela:

"Con el señor Bernard era siempre interesante por la sencilla razón de que él amaba apasionadamente su trabajo (...) No, la escuela no sólo les ofrecía una evasión de la vida de familia. En la clase del señor Bernard por lo menos, la escuela alimentaba en ellos un hambre más esencial todavía para el niño que para el hombre, que es el hambre de descubrir. En las otras clases les enseñaban sin duda muchas cosas, pero un poco como se ceba a un ganso. Les presentaban un alimento ya preparado rogándoles que tuvieran a bien tragarlo. En la clase del señor Germain, sentían por primera vez que existían y que eran objeto de la más alta consideración: se los juzgaba dignos de descubrir el mundo. Más aún, el maestro no se dedicaba sólo a enseñarles lo que le pagaban para que los enseñara: los acogía con simplicidad en su vida personal, la vivía con ellos".

30 mayo, 2009

20.000 civiles murieron en la ofensiva final en Sri Lanka.

Fuente El País

AGENCIAS - Madrid - 30/05/2009

Más de 20.000 civiles murieron por los bombardeos del Ejército de Sri Lanka durante la ofensiva final lanzada entre el 27 de abril y el 19 de mayo para acabar con los últimos reductos rebeldes tamiles, según publicó ayer el periódico británico The Times, que cita informes confidenciales de Naciones Unidas y a testigos sobre el terreno. Este balance de víctimas triplica el hasta ahora admitido por el Gobierno de Colombo, que califica los nuevos datos como "totalmente falsos". Naciones Unidas, por su parte, dice que no dispone de datos cerrados de bajas civiles.

The Times incluye en su información en Internet un vídeo en el que puede verse un campo de refugiados desierto, con habitáculos arrasados y varios cientos de lo que parecen ser tumbas excavadas en un terreno desolado y rodeado de palmeras.

La larga guerra entre los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE) y el Gobierno de Colombo, iniciada en 1983 por el levantamiento tamil para lograr la independencia, ha causado más de 100.000 muertos, según estimaciones oficiales. En la última fase, con los rebeldes rodeados en una estrecha franja de terreno, los abusos contra los civiles se produjeron en ambos bandos, según The Times. Mientras los tigres utilizaron a la población como escudos humanos, el Ejército no dudó en bombardear zonas establecidas como libres de conflicto, lo que habría causado más de 1.000 civiles muertos cada día en las tres semanas de ofensiva final, hasta la muerte del líder rebelde, Vellupillai Prabhakaran, el día 19.

Las restricciones impuestas por Colombo para acceder a la zona afectada, denunciadas por organizaciones como la Cruz Roja o la propia ONU, dificultan la confirmación de los hechos. La ONG Human Rights Watch exigió ayer la apertura de una investigación por crímenes de guerra.

26 mayo, 2009

"Relatos autobiográficos", de Thomas Bernhard.


Con motivo del vigésimo aniversario del fallecimiento de Thomas Bernhard, se reúnen aquí los cinco volúmenes de los escritos autobiográficos cuya publicación se inició con El origen en 1983, seguido de El sótano, El aliento, El frío y Un niño. Desde una furiosa invectiva contra el sistema educativo y, en particular, contra el nacionalismo y el catolicismo, hasta la descripción de una época de horror marcada por el nazismo y la Segunda Guerra Mundial, el lector de estos Relatos autobiográficos descubrirá cómo Bernhard logró concebir y construir una obra que es una «exaltación de la supervivencia». Claro, objetivo, irónico, iconoclasta, sublevándose contra el hecho mismo de estar en el mundo, el autor nos sitúa aquí ante una pentalogía que muy bien podría calificarse de «novela autobiográfica»: lo que leemos es la descripción de una vida como invención de una vida. Así, Bernhard nos revela en estos relatos cómo llegó a ser el escritor que fue.

Thomas Bernhard nació en Heerlen (Países Bajos), el 9 o el 10 de febrero (no se sabe con certeza) de 1931 como hijo ilegítimo o natural de Herta Bernhard [1904-1950] y el carpintero Alois Zuckerstätter [1905-1940]; quedó marcado por una infancia de grandes carencias económicas, afectivas y corporales (fue un enfermo crónico durante casi toda su vida). Murió el 12 de febrero de 1989, en Austria, dejando tras de sí una obra considerable que incluye 19 novelas, 17 obras teatrales y otros tantos libros breves o autobiográficos. En su calidad de testigo de la historia reciente y de su país, Austria, al que le unía una relación de amor-odio amarga y descarnada, su saga autobiográfica (El origen, El sótano, El aliento, El frío y Un niño) aproxima a la realidad del ser humano doliente y hermético que analiza sin piedad el mundo que le ha tocado vivir. Ello lo convierte en un autor intenso, insoslayable, que hay que leer minuciosamente.

Bernhard pasó gran parte de su infancia con sus abuelos maternos en Viena y Seekirchen, Salzburgo (estado). El matrimonio de su madre (1936) con Emil Fabjan lo llevó a Traunstein, Alta Baviera. Tuvo un hermano que fue médico y le suministró material para su novela Trastorno y su pieza teatral El ignorante y el demente.

El abuelo de Bernhard, el autor Johannes Freumbichler, fue fundamental en la formación del joven: lo encaminó hacia una educación artística, incluyendo una enseñanza musical que le marcó profundamente. Bernhard fue a la escuela elemental en Seekirchen y más tarde asistió al internado Nacional Socialista (1942-1945) / Católico (después de 1945) Johanneum, que abandonó asqueado en 1947 para trabajar de aprendiz con un comerciante.

Debido a una intratable enfermedad pulmonar, Bernhard estuvo recluido desde 1949 a 1951 en el sanatorio Grafenhof. Esa experiencia lo reconcilió con la vida:

Quería vivir, y todo lo demás no significaba nada. Vivir y vivir mi vida, como quisiera y tanto tiempo como quisiera. Entre dos caminos posibles, me había decidido esa noche, en el instante decisivo, por el camino de la vida. Si hubiera cedido un solo instante en esa voluntad mía, no hubiera vivido ni una hora. De mí dependía seguir respirando o no. El camino de la muerte hubiera sido fácil. El camino de la vida tiene igualmente la ventaja de la libre determinación. No lo perdí todo, seguí teniéndolo todo. (El Aliento, 1978).

Se preparó como músico y actor en el Mozarteum de Salzburgo (1955-1957). Después de eso comenzó su carrera como escritor. En 1970, año en que recibió el Premio Georg Büchner de la Academia Alemana de Lengua y Literatura y el Médicis em 1988. Al año siguiente, en 1989, murió de un paro cardiaco en su piso de Gmunden, Alta Austria, al cual se había trasladado en 1965. Su casa de Ohlsdorf es actualmente un museo; en el es curioso observar la presencia de cientos de pares de zapatos italianos de Bernhard, único rasgo de dandysmo que se permitió. En su última voluntad, Bernhard prohibió cualquier nueva puesta en escena de sus obras y la publicación de su obra inédita en Austria: siempre fue un antinacionalista furibundo, y entre todos detestó especialmente el nacionalismo austriaco. Su muerte fue anunciada sólo después del funeral. Está enterrado en el cementerio de Grinzing, en Viena.

De su obra narrativa, en la que los narradores suelen ser laterales, segundas y terceras personas siempre observadoras distantes de los protagonistas, cabe destacar Helada (1964); Trastorno (1967), donde un médico y su hijo visitan a los enfermos de los pueblos de un valle descubriendo en sus enfermedades no sólo las físicas, sino también las morales y sociales; La calera (1970), en la que un marido obsesionado por el estudio del oído humano asesina a su esposa paralítica, con la que vive aislado en un caserón perdido; Corrección (1975) probablemente las más celebrada, que indaga sobre los motivos del suicidio de un arquitecto atacado por un incurable perfeccionismo y autor de una estructura en forma de cono aislada en la mitad de un bosque; El malogrado (1983), centrada en el fracaso de un estudiante de piano en contacto con un genio, todo un estudio sobre las limitaciones humanas, y Maestros antiguos (1985). Ha escrito también una autobiografía, con elementos ficticios, considerada por algunos como su obra más intensa e importante, constituida por cinco tomos: El origen (1975), El sótano (1976), El aliento (1978 ), El frío (1981) y Un niño (1982). Sus obras de teatro más conocidas son El ignorante y el demente (1972), La partida de caza (1974), La fuerza de la costumbre (1974) y El reformador del mundo (1979). Su obra explora el tema del absurdo en la vida y los sentimientos humanos. En el teatro son característicos sus irónicos monólogos que han terminado por crear un estilo que se conoce con el nombre de Teatro de la Nueva Subjetividad (Theater der neuen subjektivität), al que también pertenece Peter Handke. Posee una gran teatralidad y un idioma propio. Bernhard, además de pesimista ("Lo que pensamos ha sido ya pensado, lo que sentimos es caótico, lo que somos es oscuro") y un moralista asqueado por el fango ético de Austria y por extensión del mundo, es también un gran humorista, algo que en su primera narrativa no era fácil detectar; el teatro de Bernhard, en cambio, muestra desde el primer momento su vena satírica, su humor negro, que surge casi de la colisión entre lo profundo y lo trivial. Es una suerte de esperpento centroeuropeo que recoge el expresionismo alemán de entre guerras y, pasando por el nihilismo existencialista de Beckett y las muecas del absurdo de Ionesco, regresa a la elocuencia de una palabra concebida a la vez para hacerse cuerpo y música en un escenario.

El estilo de Bernhard abunda en frases reiterativas y encadenadas, se detiene en el detalle con minuciosidad obsesiva, avanza un paso y retrocede para volver sobre lo mismo, y abomina de los puntos y aparte. Su temática se muestra dolorosamente crítica con lo deleznable que el ser humano puede llegar a ser, sobre todo cuando actúa de manera gregaria. Sus temas recurrentes son el trabajo intelectual como un absurdo que acaba por conducir a la locura, la ignorancia como origen de la maldad y la violencia del hombre; la soledad del ser humano y su imposibilidad de comunicarse con quienes le rodean; la obsesión que deriva en locura, la tenacidad que aboca al hombre al desastre y la incapacidad humana para sustraerse a sus propias obcecaciones y limitaciones.

(Fuente: Wikipedia)


Entrevista a Thomas Bernhard por Asta Scheib (1987).  Traducción de Thomas Kauf. QUIMERA Nº 65. 1987. Recogido de la página web de la Asociación de Amigos del Arte y la Cultura de Valladolid

-Uno nunca sabe quién es. Son los demás los que le dicen a uno quién y qué es ¿no? Y como esto uno lo oye millones de veces en su vida, por poco que ésta sea larga, acaba por no saber en absoluto quién es. Todos dicen algo distinto. Incluso uno mismo está siempre cambiando de parecer. 

-¿Hay seres de los que usted dependa, que tengan una influencia decisiva en su vida? 

-Uno siempre es dependiente de las personas. No hay nadie que no dependa de algún ser. El hombre que estuviera siempre a solas consigo mismo acabaría hundiéndose al cabo de muy poco tiempo, se moriría. Yo soy de la creencia que para cada uno de nosotros existen seres decisivos. Yo he conocido a dos en mi vida; mi abuelo paterno y una persona a la que conocí un año antes de la muerte de mi madre. Fue una relación que duró más de treinta y cinco años. Todo lo que a mí se refería provenía de esta persona, de ella lo he aprendido todo. Y con su muerte también desapareció todo. Entonces uno se encuentra solo. Al principio a uno le gustaría morirse también; después se pone a buscar. A todas las personas que todavía se tienen, a las que se ha dejado olvidadas en el transcurso de la vida. Entonces se encuentra uno muy solo. Hay que aprender a vivir con ello. 

Cuando me encontraba solo, fuese donde fuese, siempre he sabido que esta persona me protegía, me mantenía, y también que me dominaba. Después, todo desapareció. Uno está en el cementerio. Están cerrando la tumba. Todo lo que tuvo algún significado se ha ido. Entonces se despierta cada día por la mañana con una pesadilla. No se trata forzosamente de que se quiera seguir viviendo. Pero uno tampoco quiere pegarse un tiro, o colgarse. A uno eso le parece feo, y desagradable. Entonces sólo quedan los libros. Se precipitan sobre uno con todos los horrores que en ellos se pueden escribir. Pero de puertas afuera se sigue viviendo como si nada, para evitar que el entorno, que siempre está al acecho de nuestras debilidades, nos devore. Por poco que uno las deje aflorar, abusará de nosotros y nos sumergirá en un mar de hipocresía. Entonces la hipocresía se llama compasión. Es la definición más bella de la hipocresía. 

Tal como he dicho antes, es difícil, tras treinta y cinco años de convivencia con una persona, encontrarse de repente solo. Esto sólo lo entienden las personas que han vivido una experiencia parecida. Uno se vuelve de repente cien veces más desconfiado que antes. Uno se vuelve más frío de lo que antes ya se le catalogaba. Aún más reservado. Lo único que le salva a uno es que no hay que morirse de hambre. 

En realidad, lo que se dice agradable, esta vida no lo es. Sin contar con la propia decrepitud. Un derrumbe total. Uno sólo se mete en casas con ascensor. Ingiere un cuarto de litro de vino para comer, otro cuarto para cenar. Más o menos se hace soportable. Pero cuando para comer se bebe ya medio litro, entonces, se pasa muy mala noche. La vida se reduce a este tipo de problemas. Tomar pastillas, no tomarlas, cuándo tomarlas, para qué tomarlas. Uno va enloqueciendo de mes en mes, porque las cosas se van embrollando. 

-¿Cuándo tuvo usted alguna alegría por última vez? 

-Uno se alegra cada día de seguir viviendo y de no estar todavía muerto. Esto constituye un capital inapreciable. 

Aprendí, del ser que se me ha ido, que uno se agarra a la vida hasta el final. En el fondo, todos estamos contentos de vivir. La vida no puede ser tan mala hasta el punto de no aferrarse a ella. La curiosidad es el estímulo. Uno desea saber: ¿qué más falta aún? Es más interesante saber lo que ocurrirá mañana, que lo que está pasando hoy. Cuanto mayor se hace uno, más interesante se vuelve la vida. Tras la destrucción del cuerpo, la mente se desarrolla sorprendentemente bien. 

Lo que más me gustaría es saberlo todo. Siempre trato de robar a la gente, de sacarle todo lo que lleva dentro. En la medida en que esto se puede practicar a escondidas. Cuando la gente se da cuenta de que la estás robando, entonces se cierra. Como cuando se ve a un sospechoso acercarse a la casa, se atranca la puerta. Aunque también se puede forzar la puerta, cuando no queda más remedio. Todo el mundo puede dejarse una ventana abierta en el desván. Esto puede ser muy estimulante. 

-¿Ha deseado usted alguna vez fundar una familia? 

- Sencillamente me he limitado a sentirme feliz de sobrevivir. Fundar una familia, ni se me podía pasar por la cabeza. No tenía salud, y por lo tanto, tampoco ganas de pensar en estas cosas. No me quedó más alternativa que refugiarme en mi capacidad de raciocinio, y tratar de sacarle algún provecho ya que mi cuerpo estaba agotado. Estaba vacío. Y así ha seguido, durante años y años. ¿Es eso bueno, o malo? ¿Quién lo sabe? Pero es una forma de vivir. La vida puede asumir infinitas formas. 

Mi madre murió a los cuarenta y seis años. Fue en 1950. Conocí a mi compañera un año antes. Al principio sólo fue una amistad y una relación muy fuerte con una persona mucho mayor que yo. En cualquier lugar del mundo donde me encontrase, ella era el punto central del cual yo lo extraía todo. Yo siempre sabía que esta persona era totalmente mía en los momentos difíciles. No tenía más que pensar en ella, sin siquiera buscarla, y todo se arreglaba. Incluso ahora, sigo viviendo con esta persona. Cuando estoy preocupado pregunto: ¿Qué harías tú? Así he conseguido apartarme de algunas atrocidades integrales, que no se pueden excluir con la edad, ya que todo está dentro de uno. Para mí, ella fue el elemento de moderación y de disciplina. Y por otra parte también el elemento de apertura al mundo. 

-En algún momento de su vida ¿se ha sentido usted satisfecho? 

-Nunca me he sentido satisfecho de mi vida. Siempre me he sentido muy necesitado de protección. Con mi amiga encontré protección, y siempre me impulsó a trabajar. Ella se sentía feliz de verme hacer algo. Por eso fue maravilloso. Viajábamos. Yo le llevaba sus pesadas maletas, pero aprendí muchas cosas, por poco que se pueda decir esto refiriéndose a uno mismo, pues de todas maneras siempre es poco, o casi nada. Pero para mí lo fue todo. 

Cuando yo tenía diecinueve años, en Sicilia, me enseñó donde vivía Pirandello, pero sin la pedantería empalagoso de la persona muy culta. Como de pasada. Fuimos a Roma, a Split, pero lo importante entonces eran sobre todo los viajes interiores que hicimos. Vivíamos en un sitio perdido en el campo, con mucha sencillez. Por las noches la nieve caía encima de nuestra cama. Sentíamos esta predilección por la sencillez. Las vacas pastaban junto al dormitorio, tocando a donde vivíamos, donde tomábamos la sopa rodeados de libros. 

-¿Usted está conforme con su vida de escritor? 

- Bueno, uno siempre anhela mejorar escribiendo, sino sería para volverse loco. Es un fenómeno que aparece con la edad. Las composiciones deberían irse volviendo más rigurosas. Yo siempre he tratado de mejorar progresando. Partir del último paso para dar el siguiente. Evidentemente, los temas son siempre los mismos, claro está. Cada uno sólo tiene su propio tema, y se mueve dentro de él. Y entonces se hacen las cosas bien. Siempre se tienen muchas ideas: hacerse monje, ferroviario, o leñador, quizá. Pertenecer a la gente muy sencilla. Lo que evidentemente es un error, porque uno no pertenece a ella. Cuando uno es como yo, no puede convertirse en monje o en ferroviario, claro está. Siempre he sido un solitario. A pesar de este fuertísimo lazo siempre he estado solo. Al principio, claro, aún creía que tenía que ir a los sitios y participar. Pero por lo menos desde hace un cuarto de siglo apenas me relaciono con otros escritores. 

-Uno de sus temas principales es la música. ¿Qué significa para usted? 

-Estudié música cuando era joven. Me ha perseguido desde la infancia. Aunque siempre me ha gustado, la música ha sido como una caza y un acoso para mí. Sólo estudiaba para poder estar con gente de mi edad. Probablemente esta necesidad era la consecuencia de mi relación con esta persona mucho mayor que yo. He jugado, cantado, hecho teatro con mis colegas del Mozarteum. Después la música se volvió imposible debido a motivos puramente físicos. Sólo se puede hacer música cuando se está permanentemente con más gente. Como precisamente era esto lo que yo no quería, el problema se resolvió por sí solo. 

-Sus ataques, principalmente contra el Estado y contra la Iglesia, son a menudo muy fuertes. En Extinción (Auslóschung) describe usted el catolicismo como «lo que destruye el alma del niño, lo que le asusta, lo que anega su carácter». Para usted, su país, Austria se ha convertido en «un negocio sin escrúpulos donde sólo se comercia con todo y donde todos estafan a todos por todo». ¿ Escribe usted desde una posición de odio universal? 

-Yo amo a Austria. Esto no se puede negar. Pero la estructura del Estado y de la Iglesia es tan horrible que sólo se puede odiarla. 

Soy de la opinión que todos los países y todas las religiones, a la que se los conoce de cerca, son igual de horribles. Con el tiempo se descubre que la estructura es en todas partes la misma, tanto en las dictaduras como en las democracias; en el fondo, para el individuo son igual de horribles. Por lo menos vistas de cerca. Pero más vale no dejarse llevar y no proclamar este tipo de cosas, para que no me echen los perros. 

-¿Para usted no es importante el reconocimiento, como escritor y como ser humano en su propia patria? 

- El hombre, desde el principio, está sediento de amor por naturaleza. Sediento del cariño, del don que el mundo tiene por ofrecer. Cuando a uno le privan de esto, por mucho que repita mil veces que es un ser frío, que nada ve ni nada oye, le golpea con toda dureza. Pero esto es así, es inevitable. Cuando se dan voces en el bosque, el eco las devuelve. Cuando se conoce el bosque, también se conoce el eco. En el fondo, también se está enamorado del odio y del desdén. 

-¿Es quizá por esta razón que de entrada, en sus libros, empieza usted por hacer tabla rasa? Da la impresión de un ajuste de cuentas algo brutal con determinadas personas. ¿Recibe usted las reacciones consecuentes ? 

-Sí. A veces se vuelve casi insoportable. Ayer, cuando estaba en la ciudad, una mujer se me echó literalmente encima. Se puso a gritar: «Si sigue usted por este camino reventará». Se está indefenso ante este tipo de cosas. O, por ejemplo, está uno tranquilamente sentado en un banco en el parque, y recibe de repente un golpe por la espalda. Aún no has tenido tiempo de reaccionar y apenas alcanzas a oír cómo alguien grita: «Muy bien, siga por este camino. » Uno mismo provoca estos incidentes. Lo que pasa, es que no se contaba con ello. Apenas puedo seguir viviendo en Ohlsdorf, mi lugar de residencia. Los atropellos por todas partes se me hacen insoportables. Por lo demás, las alabanzas son tan siniestras, falsas, hipócritas y egoistas como los insultos. Se da el caso, que la gente, si no abro en seguida la puerta, se enfada y me rompe los cristales. Primero llaman, después pican, después gritan, y acaban rompiéndome las ventanas. Después se oye el rugido de un motor que se aleja. Porque fui lo suficientemente estúpido, hace veintidós años, de dar mi dirección, ahora ya no puedo seguir viviendo en Ohlsdorf. La gente se sube al muro que rodea mi casa. Cuando por la mañana bajo hasta el portal, ya hay gente encaramada. Dicen que quiere hablar conmigo. O, los fines de semana, la gente va a ver al escritor, como antes iban al parque a ver los monos. Esto es más divertido. Se acercan hasta Ohlsdorf y asedian mi casa. Yo los observo escondido detrás de las cortinas como un preso o como un loco. Insoportable. Desde hace doce años ya no doy más, conferencias. Ya no me siento capaz de sentarme y ponerme a leer mis cosas. Tampoco soporto a la gente que aplaude. El aplauso es la recompensa del actor. Vive de ello. Yo, por mi parte, prefiero las transferencias de mi editorial. Pero las marchas, los desfiles y la gente que aplaude en los teatros o en los conciertos me son insoportables. Las calamidades siempre las provoca la masa enfervorizado que aplaude. Todos los horrores provienen de los aplausos. 

-Usted ha dicho, en Extinción que uno debería dejarse erigir en viejo bufón a los cuarenta. ¿Por qué? 

-Este método es el único que permite soportarlo todo. Usted me ha preguntado por la imagen que tengo de mí. Sólo puedo decir lo siguiente: la del bufón. Entonces funciona. La imagen del bufón, del viejo bufón. Un bufón joven carece de interés, ni siquiera se le reconoce como bufón. 

-¿Fue para usted la escritura, sobre todo en sus libros primerizos como El Aliento o El Frío , también un medio de superar su enfermedad? 

-Mi abuelo era escritor. Hasta después de su muerte no me atreví a ponerme a escribir. Cuando yo tenía dieciocho años, se descubrió en el pueblo donde había nacido mi abuelo una placa en recuerdo suyo. Después de la ceremonia todos fueron al albergue de mi tía. Yo también estaba allí, y mi tía, dirigiéndose a unos periodistas que cubrían la información, dijo: «Allí está el nieto, que nunca será nada, aunque a lo mejor también sabe escribir». Entonces uno dijo: «Mándemelo el lunes». Así recibí el encargo de escribir sobre un campo de refugiados. Al día siguiente mi reportaje ya figuraba en el diario. No he vuelto a sentirme tan entusiasmado en mi vida. Es una sensación maravillosa: escribir algo que se imprime durante la noche, aunque sea mutilado y recortado. Pero en fin, ahí estaba. De Thomas Bernhard. ¡Sangre había sudado para escribirlo! Durante dos años escribí la crónica judicial, que me volvió a la memoria cuando me puse a escribir prosa. Un tesoro inestimable. Creo que de ahí surgen mis raíces. 

-¿Qué siente ahora, cuando críticos como Reich-Ranicki o Benjamín Henrichs escriben sobre usted con admiración? ¿También se siente entusiasmado? 

-Con las críticas no me he vuelto a entusiasmar más. Al principio, sí, porque me las creía; pero cuando se llevan treinta años viendo estos cambios de valoración, estas devoluciones de favores con intereses, uno acaba descubriendo los mecanismos. Uno manda a su criado y le dice: «Ahora quiero que me hagas una crítica negativa». Así funciona. 

-¿Le molestan las críticas feroces? 

-Sí, hoy en día todavía sigo cayendo en todas las trampas. Los periódicos siempre me han fascinado, desde mi juventud hasta hoy. Apenas puedo soportar un día sin periódicos. Al cabo del tiempo se acaba conociendo a la gente en las redacciones. A lo mejor no los he visto en mi vida, pero sé cuáles son los entresijos de un teatro, el trasfondo de una redacción, conozco a los editores, a los lectores, los negocios. El espíritu siempre se pierde por el camino, el sabor también se queda en el camino, y la poesía. Por encima pasan los ejércitos de redactores y críticos. Pasan por encima de los cadáveres de todos los que hacen algo creativo. Volvemos a topar con algo fascinante: me hiere, pero ya no me molesta en mi trabajo. 

-En una conferencia usted dijo: «Nada tenemos que decir, excepto que somos miserables». ¿Escribe usted para dejar constancia de sus derrotas? 

-No. Todo lo que hago, lo hago sólo para mí. Todo el mundo lo hace todo sólo para sí, tanto el funámbulo, como el panadero, o el revisor de tren, o el acróbata del aire. Con la salvedad de que en las acrobacias aéreas, durante el espectáculo, el público mira al cielo, y, mientras el aeroplano está volando la gente ya espera que se estrelle. Con los escritores pasa lo mismo, con una diferencia importante: mientras el aviador sólo se estrella una vez, en cuyo caso suele matarse o quedar muy mal parado, el escritor también suele salir muerto o mal parado-, pero siempre resucita. Siempre vuelve a dar el espectáculo. Y cuando más viejo se hace, más alto vuelta, hasta que un día se le pierde de vista. Entonces la gente se pregunta: ¡Qué raro! ¿Cómo es que no se ha vuelto a estrellar? 

Yo gozo escribiendo, lo que no es nada nuevo. Escribir es el único lazo que todavía me ata. Claro que la cuerda está algo deshilachada. Pero en fin, así es. Nadie es eterno. Pero mientras dure mi vida, viviré escribiendo. La escritura es mi existencia. Hay meses, o años, en los que no puedo escribir. Es horrible. Pero en algún momento siempre vuelve, y entonces algo se fragua. Este ritmo es terrorífico y extraordinario a la vez: es algo que los demás probablemente no conocen. 

-En sus libros, salvo contadas excepciones, no da usted una imagen muy favorable de la mujer. ¿Es un fiel reflejo de su experiencia personal? 

-Sólo puede decir que, desde hace un cuarto de siglo, me relaciono exclusivamente con mujeres. No soporto a los hombres, ni las conversaciones de hombres. Me vuelven loco. Los hombres siempre hablan de lo mismo: de su profesión o de mujeres. Es imposible escuchar algo original en boca de los hombres. Las reuniones de hombres me son insoportables. Prefiero la cháchara de las mujeres. Para mí, las únicas relaciones provechosas han sido con mujeres. Después de mi abuelo, lo he aprendido todo con las mujeres. No creo haber aprendido nada de los hombres. Los hombres siempre me han puesto de mal humor. Curioso. Después de mi abuelo, se acabó, ni un hombre más. Siempre he buscado protección y salvación entre las mujeres, que también se han mostrado superiores a mí en muchas cosas. Y además saben dejarme en paz. Yo puedo trabajar rodeado de mujeres. En cambio, sería totalmente incapaz de producir nada en un entorno de hombres. 

-Tras la muerte de la compañera de su vida, ¿existe alguien de quien usted no puede prescindir? 

-No, podría rodearme de cientos de personas, bailar en mil bodas, pero no imagino nada peor. Hace poco soñé que el ser que perdí, volvía. Yo le dije: «el tiempo que no has estado aquí ha sido el más horríble». Como si sólo hubiese sido un intermedio y los muertos ahora siguieran viviendo conmigo. Fue algo tan fuerte, irrepetible. Ya no es posible. Ahora me sitúo en el punto de vista del espectador, en un ángulo muy cerrado desde donde observo el mundo. Punto. 

-¿Cree usted en la posibilidad de otra forma de existencia tras la muerte? 

-No. Gracias a Dios no. La vida es maravillosa, pero lo más maravilloso es pensar que tiene fin. Este es el mejor consuelo que me guardo en la manga. Pero tengo muchas ganas de vivir. Siempre las he tenido, salvo en los momentos en que he acariciado la idea del suicidio. Me ocurrió a los diecinueve años, otra vez a los veintiséis con muchas fuerza, y otra más a los cuarenta. Ahora, sin embargo, tengo ganas de vivir. Cuando se ha visto a alguien que se está muriendo, agarrarse con todas sus fuerzas a la vida, se comprende esto. 

Lo más extraordinario que me ha ocurrido en mi vida es sostener la mano de este ser en mi mano, notar su pulso, notar que late más despacio, notar otro latido más lento aún, y se acabó. Es tan increíble. Cuando todavía retienes su mano entre las tuyas, entra el enfermero con la etiqueta numerada para el cadáver. La enfermera le vuelve a echar, diciendo: «Vuelva un poco más tarde». En seguida te vuelves a enfrentar a la vida. Uno se levanta sin hacer ruido, recoge las cosas; entre tanto vuelve ya el enfermero y pone la etiqueta numerada en el dedo gordo del pie del cadáver. Acabas de vaciar el cajoncito de la mesita de noche, y la enfermera dice: «También tiene que llevarse el yogurt». Fuera croan los cuervos. Como en una obra de teatro. 

Entonces aparece la mala conciencia. Los muertos le dejan a uno con un inmenso sentimiento de culpa. 

Me siento incapaz de volver a los sitios donde estuve con ella, donde escribí mis libros. Yo he escrito todos mis libros en lugares diferentes: en Viena, en Bruselas, en cualquier lugar de Yugoslavia, en Polonia. En sentido estricto, tampoco he tenido nunca mesa de escribir. Si se me daba escribir, me daba lo mismo donde lo hacía. Incluso he escrito sumido en el máximo ruido. Nada me molestaba. Ni el ruido de una grúa, ni los gritos de la multitud, ni los chirridos de un tranvía, ni una lavandería o un matadero debajo de mi piso. Siempre me ha gustado trabajar en países donde no entiendo el idioma. Es un estímulo increíble. 

Sentirme perfectamente en mi casa en medio de la extrañeza más absoluta. Para mí lo ideal era alojarnos en un hotel; y mientras mi amiga paseaba durante horas, yo podía trabajar. A menudo, sólo nos veíamos durante las comidas. Verme dispuesto a trabajar la llenaba de felicidad. Nos quedábamos con frecuencia cinco meses, o más, en un país. Eran los momentos culminantes. Muchas veces, cuando se escribe, se tiene una sensación maravillosamente bella. Si además se puede compartir con alguien que sabe apreciarla y que sabe dejarle a uno en paz, es perfecto. Nunca he tenido mejor crítico que ella. Nada que ver con las tonterías de la crítica oficial que no profundiza. Esta mujer sacaba siempre una crítica fuerte, positiva, que me era útil. Ella me conocía a fondo. Con todos mis errores. Lo echo de menos. 

Me sigue gustando estar en nuestra vivienda de Viena. Allí me encuentro protegido, probablemente porque vivimos allí muchos años juntos. Es el único nido que queda de toda nuestra vida en común. El cementerio tampoco está lejos. 

Es una gran ventaja haber vivido esto una vez en la vida. Las cosas después ya no te afectan. Dejas de interesarse por el éxito o por el fracaso, por el teatro o por los directores, por los redactores o por los críticos. En realidad a uno ya no le importa nada. Lo único, es tener todavía dinero en el banco para poder seguir viviendo. Por lo demás mi ambición ya no era lo que había sido, pero con su muerte también se acabó. Nada te conmueve. Sigues disfrutando con los filósofos antiguos, con algunos aforismos. Es parecido a refugiarse en la música: durante unas pocas horas se puede llegar a tener un excelente humor. Todavía tengo algunos planes: antes tenía cuatro o cinco, ahora sólo me quedan dos o tres. Pero no son imprescindibles. Ni yo, ni el mundo los estamos reclamando. Si tengo ganas todavía haré algo, si no las tengo, o me faltan las fuerzas, pues se acabó. Qué más da lo que yo escriba; en resumidas cuentas siempre son catástrofes. Esto es lo deprimente del destino del escritor: nunca consigues trasladar al folio lo que has pensado o imaginado; la mayoría se pierde durante el traslado. Lo que llegas a plasmar no es más que un pálido y ridículo reflejo de lo que habías imaginado. Esto es lo que más deprime a un autor como yo. En el fondo no puedes comunicarte. Todavía no lo ha conseguido nadie. En alemán mucho menos; es una lengua envarada y torpe, en el fondo horrible. Es una lengua espantosa que mata todo lo que es ligero y maravilloso. Lo único que se puede hacer, es sublimarla con el ritmo, confiriéndole musicalidad. Lo que escribo nunca corresponde a lo que he imaginado. Los libros deprimen menos, porque uno se imagina que el lector pone más fantasía y a lo mejor consigue que el texto cobre vida. En cambio en el escenario, en el teatro, lo único que se levanta es el telón. Sólo quedan los actores que, durante meses y meses, han sufrido hasta la noche del estreno. Ellos deberían representar a los personajes que uno ha imaginado. Pero no lo consiguen. Estos personajes que en mi mente todo lo podían, de repente se componen de carne, huesos y agua. Son torpes. Yo había concebido la obra como algo grandioso, poético; pero los actores no son más que unos intérpretes profesionales, unos traductores. Una traducción poco tiene que ver con el original. Por la misma regla de tres, la representación de una obra en el escenario, poco tiene que ver con lo que pasó por la cabeza del autor. Las tablas, que, dicen, son una representación del mundo, para mí, sólo han sido eso, tablas; unas tablas que me lo han detrozado todo. El teatro todo lo pisotea. Siempre es una catástrofe. 

-Sin embargo usted sigue escribiendo, tanto libros como obras dramáticas. ¿De catástrofe en catástrofe? 

-Sí.




25 mayo, 2009

PERIODICO Nº 34 de SOCIALISMO LIBERTARIO: Unirse contra la violencia y prepotencia patriarcal. Luchar por conquistar la libertad.


Unirse contra la violencia y prepotencia patriarcal.
Luchar por conquistar la libertad
 

Las mujeres somos siempre objeto de discusión y cuestionamiento por parte de los Estados, las instituciones, las iglesias de cualquier credo, pero más aún la católica que en este país es preponderante. Y somos incómodas porque la búsqueda de la libertad, la afirmación, la autodeterminación que se expresa en las más pequeñas cuestiones de la cotidianidad y de las relaciones humanas por parte de las mujeres representa un peligro al orden establecido, a las lógicas que imperan, es decir, al patriarcado, que aun estando en crisis gracias a la lucha de millones de mujeres en el mundo, de la larga revolución feminista, existe y conforma el poder. La iracunda respuesta aparentemente al anteproyecto de ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo, por parte de la Iglesia, la derecha, las asociaciones antielección de la mujer (los que se mal llaman pro-vida) y muchos sectores de la sociedad, también de lo más rancio de las mujeres, aun siendo, por lo que sabemos una escuálida concesión estatal, que llega tarde y recortada (pero tendremos ocasión de volver en otro momento sobre ella), es en realidad una oportunidad para todos estos sectores de oponerse a cualquier atisbo de libertad de las mujeres sobre su cuerpo. No es casual que tampoco les guste la libertad de expender la píldora postcoital, o incluso el uso del preservativo siguiendo las instrucciones del gran patriarca Benedicto XVI. Es un grado de violencia, de prepotencia patriarcal que comparte lógica con las respuestas más extremas: la violencia física y psicológica, y el asesinato. 

La violencia y los asesinatos a las mujeres, y cada vez más a los niños y niñas, no son el ataque a los y las más débiles como puede desprenderse de discursos de especialistas y políticos. Es la expresión extrema, terrible, de muchos hombres –demasiados para pensar que es una locura– ante la pérdida de control y poder negativo hacia otras personas. No es casual que las agresiones y asesinatos lleguen, como nos demuestran cada vez más las asociaciones de mujeres y las estadísticas, cuando las mujeres: madres, novias, amigas, etc., se liberan y rompen el cerco que las aprisionaba. Sabemos además que muchas mujeres –una de cada siete– sufren maltrato y que se necesitan años para darse cuenta, para liberarse del maltrato psicológico. Millones de mujeres desaparecen cada año en el mundo. Muertas, vendidas, prostituidas. Aunque hay situaciones terribles como Ciudad Juárez por cantidad y permanencia, es una tónica en todos los lugares del mundo independientemente del grado de “progreso” de los países. Por poner un ejemplo, en EE.UU. las agresiones, violaciones y asesinatos se contabilizan por segundos, ante la abrumadora estadística. Todas hemos presenciado o sufrido alguna vez la prepotencia patriarcal. A veces es tan sutil como una falta de respeto, un empujón, un grito, un amago de bofetada, un comentario machista sobre una amiga que no hemos contestado, y podríamos continuar en un sinfín de ejemplos. Pero no pueden ser el punto de partida para responder de fondo a la lacra en las relaciones humanas que implica el poder patriarcal. Es importante saberlo, pero lo es más saber que se puede afrontar luchando, afirmándose, liberándose, y que haciéndolo arremetemos contra una lacra que repercute en toda la humanidad, no sólo en las mujeres. Los hombres más honestos y humildes pueden relacionarse con esta situación sabiendo que son parte de un género acostumbrado a maltratar a la mitad de la humanidad para impedir un poder más benéfico, y que no se resuelve autodenominándose “feministas” o absteniéndose de esta discusión. 

Y las mujeres deberíamos profundizar nuestra respuesta y comenzar una labor que tejiese nuevas solidaridades, respuestas, y reflexión para no caer en la coyuntura que nos hace responder a saltos. Sería importante aunar esfuerzos y creatividades, cotidianamente, continuamente. Afirmar nuestra libertad, arrancarla de quienes nos la roba, es imprescindible también para seguir denunciando y golpeando al patriarcado. Es importante además, identificar siempre lo que está en juego. Por ejemplo, el debate enmarañado de la futura ley del aborto y su oposición no es un asunto político cualquiera, aunque evidentemente sea en estos estamentos donde se está jugando nuestro libre albedrío. Exigir al Estado y el gobierno despenalizar el aborto, porque por el momento –y parece que también con la nueva ley en proyecto– es un delito, no significa dar carta blanca y confundir nuestras responsabilidades. La libertad no puede otorgarse, debe conquistarse, con conciencia, con lucha, con unidad.

17 de mayo 2009
Anabel Cubero

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