16 septiembre, 2007

Las cosas de la vida.

Prefiero quedarme con lo bueno. Pero no obviar lo malo. Quizá solo se trate de ser sincero. Quizá solo estuviera cansado. ¿Qué importa? Mañana saldrá el sol, y aunque los problemas surgen de vez en cuando, ahí sigue. No puedo decir, aunque quisiera, el secreto de la primavera. Solo sé que me gusta, y que la seguiré queriendo mientras no me muera.
P. D. : dedicado a todos mis amigos. :-) XD

12 comentarios:

Wilwarin dijo...

La sinceridad es un bien escaso en el mundo en que vivimos quizás es que implica una gran valentía no solo asumirnos como realmente somos si no ademas ofrecérselo a los demás pues el riesgo de salir dañado es grande y nos causa temor.

Como bien dices, ¿qué importa? sabemos que la primavera está siempre entre el invierno y el verano... yo creo que son ciclos, con cada nuevo error aprendemos para el siguiente y nos ayudan a que los días primaverales sean cada vez mas largos.

Un besazo wapo y gracias por la parte que me toca gracias por la dedicatoria ;P

nievitas dijo...

Hola Jaime espero que llegue pronto la primavera,y que la luz domine tus tinieblas.
Ya sabes que me tienes aquí para lo que quieras
Un abrazo
Ya sabes que te tengo mucho cariño

Guirlache dijo...

Bella reflexión de las sensaciones que produce el amor... Esto me reafirma en mi adversión a este sentimiento, porque esto es como una lotería, tienes una oportunidad de ganar, pero lo más fácil es perder.

Wilwarin dijo...

Pero ésto es como en el chiste: "si no compras un décimo"...
Yo es que creo que si te toca el premio gordo es tan maravilloso que merece la pena jugársela... claro que hay que ir poco a poco, recuperar lo que tu mismo apuestas y no jugarse todo el capital hasta que no se esté totalmente seguro de ganar...
Claro que también me pregunto cómo puedo ser tan optimista en este tema si siempre he acabado arruinada :P

Armand Guerra. dijo...

Muchas gracias, pero tengo la sensación de que dramatizais un poco. Que yo estoy bien, en mi mejor momento, solo que hay veces que te sientes incomprendido, pero una miaja na más. Sois tremendos. ¿Os pensais que soy un romántico del siglo XIX? Solo soy un utopísta del XXI, que no es poco. De todas formas, muchas gracias por vuestro apoyo. Un abrazo.

Guirlache dijo...

Yo en lugar de gastar el dinero en lotería prefiero hacerlo en otras cosas o dejarlo tirado en la calle para que se lo gaste otro, jeje

Armand Guerra. dijo...

No si al final va a parecer que soy Goethe. Lo de la primavera y todo eso está relacionado con mis ideas, mi compromiso, que es lo más importante para mí, porque, en gran medida, suponen gran parte de lo que soy. Y me fastidia hablar con gente que me importa de mis ideas como si se tratara de un tercer grado, de una competición para ver quien es más diestro en el arte de la dialéctica. Hablar no supone vencer o ser vencido, sino escuchar y ser escuchado. Yo no soy ni un político. Solo soy una persona con unas ideas ambiciosas. Las comparto con bastante gente. No estoy solo. Pero me fastidia pensar que la gente que más me importa me catalogue como un sectáreo de manera injusta. Supongo que se debe a que soy incómodo. No me estoy quejando continuamente de mis desdichas, me gusta ayudar a los demás y tiendo a apoyarme en lo bueno y positivo para mejorar (en primer lugar a mí mismo, y luego, con otros que así lo quieran, nuestras vidas, de forma acomunada). Pero, claro, tengo que ser yo el que tengo que explicar porqué trato de conducir mi vida por derroteros de bien bondad y solidaridad. Sin embargo, cuando veis a alguien egoísta, miserable y rastrero, no os poneis a preguntaros porqué es así. Quizá esto responda a que dejarse llevar por la mediocridad de lo que nos rodea es más fácil y cómodo. Por eso quizá sea incómodo y se me trate con cierto paternalismo. Estoy harto de aquellos que creen los más sabios porque han descubierto que dejarse llevar es más fácil. Han descubierto la gaseosa. Y han descubierto que buscar el origen de las propias desgracias en los demás también es más cómodo, sobre todo para uno mismo. Todo queda en manos de la fatalidad, sobre la que no podemos actuar, porque no depende de nosotros. Pues yo no me resigno. Yo quiero elegir quién soy y cómo soy. Y quiero ser el protagonista y el responsable de mi vida. Suficientemente autocompasivo he sido toda mi vida como para seguir siéndolo. Ese camino ya lo he transitado, y no me ha conducido mas que a la tristeza. ¿Entendido?

Wilwarin dijo...

No sé si lo he entendido todo pero si que comparto lo que dices... en algunos momentos yo también me he sentido así.
No hace mucho pasaba un bajoncillo porque todo el mundo me decía que no tenía que ser tan buena, que parecía tonta... Se lo estaba contando a mi amiga Ciercita (que tanto para bien como para mal a veces te suelta cada una que la clava pero bien clavá) y me dijo una de las cosas mas bonitas que me han dicho nunca: "tu no cambies, que si el mundo fuera como tu mejor nos iria a todos..." dejando a un lado el piropo me di cuenta de que es verdad... ¿porque tengo que cambiar yo? ¿porque ante la adversidad he de volverme como la multitud? pues yo tampoco me resigno...

Guirlache dijo...

Amén

Armand Guerra. dijo...

Querida Wilwarin. Cambiar es bueno si es a mejor. Yo quiero cambiar muchas cosas de mí mismo. Cambiar no es malo. Lo malo es dejarse cambiar por elecciones ajenas a uno mismo. Por ejemplo, siempre se recurre al ejemplo del amigo que cuando se enamora de una chica y comienza una relación con ella, cambia. Deja de ver a sus amigos, e incluso comienza a hacer cosas que antes detestaba, solo porque a su novia sí le gusta. Podríamos invertir los géneros. Pero es la misma historia. A mí lo que me fastidia es ser tratado con paternalismo por personas que se supone que me aprecian, y solo por defender y asumir un pensamiento utópico. Yo no escindo mis ideas y mi vida. Eso lo hacen los enfermos mentales. Tampoco quiero ir de no haberme manchado nunca la túnica. Solo pretendo ser lo más coherente posible. Quiero comunicarme con los que me rodean, pero a partir de un respeto mutuo. Soy radical porque me gusta ir a la raíz de las cosas, pero no soy extremista, porque mis ideas y mi humanidad me prohiben hacer daño a nadie. El que me quiere conocer me conoce, ¿verdad Guirlache? El que no, se queda en la cáscara. Por suerte hay mucha gente que me conoce, y además comparte mis ideas. Un abrazo.

Wilwarin dijo...

Yo he tenido la suerte de conocerte (conoceros)... y ni me había dao cuenta de la cascara... será por eso de que entre nosostros existe lo que se ha venido llamando "fotosintesis".
Un besazo enorme. Os iloviuuuu.

nievitas dijo...

Si Jaime es chulo luchar por los ideales que uno tiene,que a veces no son compartidos por la mayor parte de la sociedad, etiquetar es lo fácil, conocer a la persona es lo difícil . Y tienes razón en lo del cambio, pero saliedo de uno mismo, como dices tú.
Nadie tiene que decir a nadie como tiene que ser, nadie tiene derecho a manipular a nadie. A un amigo le puedes decir de buen royo, oye mira esto..., pero de ahí a mangonearte pues hay un trecho.
Ya sabes que hay cierta "secta" que lo intentan hacer.
Ánimo a todos con los bajones, yo también sé lo que se siente, pero es mejor ser uno mismo que andar con máscaras intentado caer bien a todo el mundo. Uno es como es y la gente que merece la pena te intenta conocer y te respeta, aunque piense distinto. Viva la variedad.