19 octubre, 2008
Hasta pronto.
17 octubre, 2008
Remesa de videos de Depeche Mode.
Enjoy the silence
Never Let Me Down Again
Dream On
Walking In My Shoes
16 octubre, 2008
Depeche Mode. Dos versiones del mismo video musical.
25 septiembre, 2008
21 septiembre, 2008
Josh Howard, jugador de la NBA, dice lo que piensa.
ALEMANIA 1936 - CHINA 2008: la represión deporte olímpico.
En 1936 las Olimpiadas se celebraron en la Alemania controlada por Adolf Hitler y el Partido Nazi. Un Estado totalitario, agresivo y militarizado, con un importante número de sus habitantes represaliados e internados en campos de concentración por causa de sus ideas (anarquistas, comunistas, socialistas, etc.), creencias religiosas (testigos de Jehová, judíos), etnia (gitanos), orientación sexual (homosexuales), organizaba un evento mundial que, en sus principios teóricos, debería ser un canto a la unión de la Humanidad alrededor del deporte ejercido de forma libre y voluntaria. Realmente no fue así. Al igual que el Mundial de fútbol de 1934 en la Italia fascista, lo que primó fue la propaganda del régimen y el ensalzamiento de la superioridad de la raza aria (idea absurda pulverizada, entre otros, por un atleta negro llamado Jesse Owens), todo ello con la ciega complicidad de la multitud de países que decidieron acudir a la cita olímpica oficial. La no-oficial, la de quienes rechazaban el nazismo, la Olimpiada Popular, se iba a celebrar en Barcelona en agosto, pero el fascismo en forma de golpe y guerra civil vino, como hecho a propósito, a desbaratarla.
De nuevo un régimen totalitario, militarizado y represor que encarcela a sus ciudadanos por sus ideas, creencias, etnia y orientación sexual, que organiza asesinatos públicos en estadios (esos mismos estadios destinados a la práctica deportiva y en los cuales la represión semeja un nuevo sangriento y execrable deporte), que no ha dudado a lo largo de su Historia más reciente como nación “comunista” en masacrar a millones de sus habitantes, que mantiene a sus habitantes en un régimen de semi-esclavitud sin ningún tipo de derecho sindical o laboral, con jornadas prolongadas y sueldos de miseria, que ocupa otros países como el Tíbet arrasando la cultura, la sociedad y la libertad de elección de sus habitantes, organiza unos Juegos Olímpicos con la aprobación mayoritaria de las llamadas democracias.
Ese Estado es el encargado de llevar a cabo un evento deportivo mundial en el que, desgraciadamente e igual que en el 36, son más importantes las connotaciones políticas y económicas que las deportivas o las condiciones de vida de los habitantes del país en que se celebra, por mucho que digan los estómagos agradecidos de los Comités Olímpicos, entre ellos el español, que las Olimpiadas van a traer libertad a China. Es de suponer que estos señores de los Comités serán quienes, cuando los tanques avancen sobre quienes reclamen libertad y el fin del régimen dictatorial del Partido Comunista Chino, como ya sucedió en Tiannanmen, ocuparan la primera fila entre quienes reclaman esa libertad que dicen llevaron las Olimpiadas y pararan la represiónal grito de ¡Citius, Altius, Fortius!
Acción Sindical del SOV de CNT Tenerife.
18 septiembre, 2008
Paul Mounsey. Música entre la tradición y el futuro.
15 septiembre, 2008
¡Contra todos los racismos, hermandad activa! Hoja de Socialismo Libertario con motivo del Foro Mundial de las Migraciones celebrado en Rivas.
¡Contra todos los racismos, hermandad activa!
La situación de muchos de los y las inmigrantes que viven y habitan en España está empeorando. Sometidos y sometidas a la arbitrariedad del Estado español con su Ley de Extranjería que pende sobre sus cabezas como una espada de Damocles, obligándoles a una regularización permanente y transformándose en los hechos en un chantaje sin fin. Hasta llegar a situaciones dramáticas debido al absurdo característico de todos los Estados como por ejemplo, el trámite que ahora se le exige a la comunidad paquistaní para renovar los permisos de residencia: un certificado penal expedido por el Gobierno central paquistaní cuando en Pakistán sólo los Gobiernos regionales tienen la potestad de expedir estos certificados.
Nos encontramos frente a leyes, órdenes, reglas, fronteras, muros… que se contraponen y niegan la humanidad de millones de nuestros semejantes. Nos encontramos frente a fronteras en las que mueren miles de inmigrantes todos los años, fronteras patrulladas por la Guardia civil y el ejército del gobierno democrático de Zapatero. Nos encontramos frente a vergonzosos y peligrosos muros y vallas como en Ceuta y Melilla en los que ya han muertos personas. El cinismo y la doble moral, típica de los gobernantes de las democracias del sistema se expresa cotidianamente como en el caso de Zapatero que en México no tuvo ningún empacho en posicionarse contra el muro estadounidense, argumentando que ningún muro es capaz de detener el sueño de un mundo mejor. Sí, es el mismo Zapatero, que en el país que gobierna, fortifica las fronteras españolas con el ejército, fronteras y muros que causan miles de muertos; es el mismo gobernante que expulsa a 370.000 inmigrantes en los primeros cuatro años de su mandato, un 43% más que durante el gobierno Aznar.
Por todo ello nos parece muy importante posicionarse contra este racismo democrático, entender sus raíces, y comprender porque los Estados (incluidos las democracias del sistema) por su misma naturaleza opresora y excluyente no pueden acoger al diferente. Al contrario, uno de las tareas de los Estados es erigir fronteras y muros para defender el territorio del “extranjero”, del “extraño”. Y esto se agudiza más aún en una época en que existe una tendencia imparable a la constitución en los hechos de una sociedad mundial, expresada de modo muy claro en el flujo imparable de gentes de todo el mundo a emigrar. Este flujo que pone en cuestión la raíz de los Estados, sus fronteras, sus muros, sus naciones homogéneas. Si el racismo es también estatal, todo esto supone además una contradicción muy evidente en el caso del Foro Social Mundial de las Migraciones, que se está desarrollando estos días en Rivas Vaciamadrid, patrocinado desde el Ministerio de Trabajo a la Comunidad de Madrid sin olvidar a alguna Caja de Ahorro ¿Cómo se puede construir un proyecto antirracista cuando te patrocinan instituciones que son racistas en su misma naturaleza?
Este racismo democrático de las instituciones, que se expresa de otro modo en el reciente debate del Gobierno de Zapatero cuando demagógicamente se anuncian recortes de los derechos de los inmigrantes por la crisis económica, alimenta y vive también popularmente. Vive en el miedo que demoniza al diferente, en la defensa de un mísero particularismo, como resultado de un egoísmo de miras cortas, porque al final, el racismo no sirve, no es útil, no hace estar mejor a nadie. Pero sus consecuencias son terribles.
Nos parece fundamental y esencial la batalla antirracista para el futuro de la humanidad. Por ello creemos que es decisivo construir una manera diferente de ser juntos sobre la base de principios activos de justicia y fraternidad, principios que empiecen a vivir ya sea individualmente, en la reacción que podemos protagonizar ante tantos casos de racismo cotidiano, como en un proyecto de humanidad y sociedad diferente. Empezando a reaccionar socialmente, una reacción que involucre a todas las etnias que nos comenzamos a mezclar en estas tierras, enfrentando los contravalores que siembran los Estados democráticos y que germinan en tantas personas desde abajo. Por eso puede ser muy importante cómo podemos como personas unirnos y dar vida a agregados antirracistas en institutos, barrios, universidades, centros de trabajo… Es una batalla en la que podemos aprender y tomar ejemplo todos nosotros (personas de izquierdas con un espíritu antirracista) de la campaña que está realizando Socia-lismo rivoluzionario en Italia (organización hermana de Socialismo Libertario).
Proponiendo una manifestación unitaria para este 4 de octubre en Italia de la que ya son protagonistas personas de diferentes credos religiosos, diferentes organizaciones de inspiración libertaria, humanista y marxista, de intelectuales y muchísimas personas de la calle, así como, sobre todo y en primera línea, muchísimos hermanos y hermanas inmigrantes. Una manifestación construida a partir de numerosos comités antirracistas que aspiran a continuar como lógica antirracista cotidiana más allá de la manifestación del 4 de octubre. Esta manifestación unitaria y su lógica de construcción cotidiana puede ser una inspiración y una señal que recogemos, y a la que sin duda nosotros invitamos a todos los que buscamos un bien común uniéndonos contra el racismo, que es muy diferente de la lógica institucional. Aún así, nos parece importante acudir a la manifestación del domingo, porque independientemente de quienes lo convocan, nos parece fundamental como un momento de encuentro y diálogo con personas que tenemos una sensibilidad semejante y como oportunidad para protestar contra el racismo y para posicionarse contra la exclusión de inmensas partes de la humanidad.
¡Juntos contra el racismo, por un mundo mejor!
¡Sin muros, ni fronteras!
¡No al racismo democrático del gobierno Zapatero!
¡Todos humanos, todos diferentes!
¡Por la libre circulación de las personas!
10 septiembre, 2008
Para aquellos que dicen "los experimentos con gaseosa".
Arranca la búsqueda de la 'partícula Dios'
El superacelerador de hadrones se pone hoy en marcha con el objetivo de hallar el bosón de Higgs - Es la última pieza del 'puzzle' subatómico y puede abrir por fin la ventana al Big Bang
La anterior parábola, debida al físico británico David Miller, es un pequeño clásico de la divulgación científica. En 1993, el ministro británico de Ciencia, William Waldegrave, reparó en que su departamento estaba gastando mucho dinero en la búsqueda de una cosa llamada "el bosón de Higgs", y lanzó el desafío: "No sé si financiaré la búsqueda del bosón de Higgs, pero le pago una botella de champán a quien logre explicarme qué es". Miller se ganó el champán con la historia de la señora Thatcher.
Por culpa de los científicos tenemos
El Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider, o LHC), que entra hoy en funcionamiento junto a Ginebra, tiene también otros objetivos, pero el principal es encontrar el bosón de Higgs, apodado "la partícula-Dios" por el premio Nobel Sheldon Glashow. Es una predicción central del modelo estándar con el que los físicos describen el mundo subatómico, y observarlo requiere las altas energías de colisión que alcanzará el LHC, un esfuerzo de 6.000 millones de euros.
Esas altas energías también han llevado a algunas personas a temer que el LHC pueda causar una catástrofe planetaria, mediante la creación de un agujero negro u otros fenómenos. Estos catastrofistas han llegado a presentar dos demandas judiciales contra el acelerador de Ginebra.
El grupo de físicos reunidos en el Consejo Asesor de Seguridad del LHC (LHC Safety Assessment Group, o LSAG) ha concluido, sin embargo, que "incluso si el acelerador llegara a producir microagujeros negros -una posibilidad contraria al modelo estándar de la física de partículas-, estos serían "incapaces de agregar materia en torno a ellos de una forma que resultara peligrosa para la Tierra".
El campo de Higgs -el conjunto de los militantes tories que llenan la habitación- fue postulado en 1963 por media docena de físicos, de los que el británico Peter Higgs ni siquiera era el más destacado (de hecho, hay quien prefiere llamarlo "campo de Higgs-Brout- Englert-Guralnik-Hagen-Kibble"). Pero fue Higgs el primero en hablar del "bosón de Higgs".
Genaro Bonilla no duerme desde que leyó en la revista Science que iban a hacer el esperimento este.
El campo de Higgs y el bosón de Higgs son dos formas de ver el mismo fenómeno. Esta dualidad se deriva de uno de los principios más desconcertantes -pero también mejor establecidos- de la física cuántica (la antiguamente llamada "dualidad onda-corpúsculo"). El caso más familiar es el de la doble naturaleza de la luz, que consiste a la vez en un campo electromagnético y en un chorro de partículas, o fotones.
El modelo estándar de la física subatómica divide las partículas en dos grandes grupos: las que constituyen la materia (fermiones, como los quarks) y las que transmiten las fuerzas (bosones, como el fotón). El propuesto bosón de Higgs, por tanto, sería una partícula, y eso es lo que los físicos esperan observar en el nuevo superacelerador de Ginebra.
En la parábola de Miller, el bosón de Higgs se puede visualizar así: imaginemos que, en vez de la señora Thatcher, lo que llega a la habitación es el mero rumor de que Thatcher va a venir. Los militantes más cercanos a la puerta forman un corrillo para oír la noticia. Luego pasan el rumor a los siguientes, que forman un corrillo, etcétera. Ese corrillo virtual que se propaga es el bosón de Higgs. También tiene masa, pero esta vez gracias a sí mismo.
Fue el físico teórico norteamericano Steven Weinberg quien encajó los campos de Higgs en el mismo centro neurálgico del modelo estándar de la física de partículas (o más bien creó con ellos el modelo estándar). El trabajo de Weinberg y sus colegas Abdus Salam y Sheldon Glashow tiene que ver con uno de los principales objetivos de la física actual: la unificación entre las fuerzas fundamentales de la naturaleza, es decir, la formulación de una teoría que explique todas esas fuerzas de una sola tacada.
Los grandes avances en la comprensión científica del mundo suelen consistir en unificaciones de ese tipo. La misma física en su conjunto recibió el impulso definitivo cuando Newton desarrolló el concepto de gravedad, que explicaba a la vez la órbita de la Luna, los movimientos de los planetas y el comportamiento de los objetos en tierra firme: una unificación.
La revolución de la energía eléctrica se debe al trabajo de Faraday y Maxwell, que comprendieron que dos fuerzas previamente percibidas como dispares, la electricidad y el magnetismo, eran en realidad dos formas de mirar a una única fuerza: el electromagnetismo. La gravedad y el electromagnetismo se convirtieron en las dos "fuerzas fundamentales" de la naturaleza conocidas a finales del siglo XIX.
Pero la exploración interna de la estructura del átomo reveló pronto otras dos "fuerzas fundamentales" más. Se llaman fuerza nuclear "fuerte" y "débil", y son las que mantienen unido el núcleo atómico y provocan los varios tipos de desintegración radiactiva. En total, cuatro fuerzas a unificar.
Cada una de estas fuerzas se asocia a una partícula mensajera (denominada bosón, como vimos antes). La partícula mensajera de la fuerza electromagnética es el fotón. Weinberg y sus colegas se dieron cuenta de que la fuerza nuclear débil podría explicarse mediante una partícula idéntica al fotón en todo excepto en su masa. El fotón no interactúa con el campo de Higgs, y como consecuencia no tiene masa. Pero el nuevo mensajero debía interactuar con el campo de Higgs adquiriendo una masa considerable (unas 90 veces la masa del protón).
Los mensajeros de la fuerza nuclear débil (los bosones W y Z) aparecieron poco después en los aceleradores de partículas, y tenían las propiedades predichas por Weinberg: idénticos al fotón en todo excepto en que tenían cerca de 90 veces la masa del protón.
Weinberg, Salam y Glashow recibieron el premio Nobel en 1979. Su teoría había unificado las fuerzas electromagnética y nuclear débil. El mismo tipo de idea se puede extender a otras partículas y fuerzas fundamentales. El campo de Higgs es por ello un elemento central del modelo estándar de la física de partículas.
Si el bosón de Higgs aparece en el LHC en los próximos años, la última pieza habrá encajado y el modelo estándar habrá recibido el espaldarazo definitivo. En caso contrario, habrá que modificar el modelo en sus fundamentos más básicos.
En la parábola de Miller, la "masa del protón" no es una sustancia que acompaña al protón en su desplazamiento: ahora son estos diez militantes y un segundo después son otros diez distintos. Pero siempre son diez, porque ése es el atractivo típico de la señora Thatcher. Por eso todos los protones tienen la misma masa.
Y también por eso las distintas partículas tienen diferentes masas: porque su atractivo para el campo de Higgs tiene distinta magnitud. El físico teórico Brian Greene -un string theorist, o especialista en la "teoría de cuerdas" que aspira a unificar las cuatro fuerzas fundamentales, incluida la gravedad- lo ha explicado con una variante de la parábola de Miller en que los militantes tories son reemplazados por una turbamulta de paparazzi que esperan a la entrada de un estreno de Hollywood.
Si llega un coche y se baja Brad Pitt, los paparazzi se agregarán en torno a él y apenas le dejarán moverse: el actor habrá adquirido una gran masa. Pero si el que aparece es una vieja gloria de Hollywood de la que no se acuerda ni su agente artístico, los paparazzi le dejarán pasar sin apenas oponer resistencia. La masa de la vieja gloria será por tanto muy pequeña. Y uno puede imaginar todo un espectro de masas intermedias.
El bosón de Higgs es también un componente esencial de las actuales teorías sobre el origen del universo, conocidas genéricamente como "inflación cósmica" o "universo inflacionario". La inflación -el bang del big bang, en palabras de Greene- es una expansión cósmica rapidísima, más veloz que la velocidad de la luz, que según estos modelos ocurrió una fracción de segundo después del origen del cosmos.
La inflación parece una teoría extraña, pero es necesaria para explicar que el universo actual sea homogéneo a gran escala: es decir, que consista en todas partes del mismo tipo de agregados de galaxias y supercúmulos de galaxias, pese a que las regiones distantes del cosmos no han tenido ocasión de interactuar para ponerse de acuerdo sobre cuáles han de ser sus propiedades básicas.
La carrera de los físicos para experimentar en aceleradores de partículas cada vez más potentes puede verse como un viaje hacia atrás en el tiempo. Como el universo era en su origen inconcebiblemente pequeño y denso en energía, y a partir de ahí empezó a expandirse y enfriarse, cada nuevo acelerador emula al universo primigenio en una fase algo anterior de su evolución inicial.
Visto desde el prisma de la unificación de las fuerzas fundamentales, cada incremento en la energía de las colisiones en los aceleradores nos acerca un poco más a la época remota en que todas las fuerzas eran en realidad la misma: como la electricidad y el magnetismo son la misma fuerza en la actualidad, y como el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil resultan ser lo mismo a las energías de colisión que se alcanzaron en los años setenta.
En el origen del universo, todas las partículas y todas las fuerzas eran iguales: los campos de fuerza estaban evaporados a aquellas altísimas temperaturas, y sólo se fueron condensando después (donde "después" significa una fracción de segundo).
El campo (o una serie de campos) de Higgs fue el primero en condensarse, y ello eliminó en cascada la simplicidad del universo primitivo: las partículas elementales adquirieron distintas masas, y también los bosones mensajeros, con lo que la única fuerza primordial se separó en las actuales fuerzas fundamentales.
Todas las partículas elementales conocidas tienen masas distintas. Los protones y los neutrones que constituyen el núcleo atómico no son partículas elementales, sino que están hechos de dos tipos de quarks, up y down (un protón consiste en dos quarks up y uno down; un neutrón consiste en dos down y un up). Esto es lo que había predicho la teoría, pero los aceleradores han revelado además otros cuatro tipos de quarks, y todos tienen masas distintas, que cubren un intervalo entre 0,05 y 190 veces la masa del protón.
Todas esas partículas gratuitas con masas tan disparatadas quedarán explicadas si los experimentos proyectados en el LHC logran encontrar el bosón de Higgs. Quizá el apodo de "partícula Dios" que le puso Lederman le quede un poco grande, pero ni siquiera el santo grial ha sido tan buscado en la historia.