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30 junio, 2008

El fútbol y la vida.

Me gustan los deportes. Megusta el juego, la estrategia, la táctica, la destreza. Sé que queda poco "progre" decir esto, pero ayer me lo pasé en grande viendo ganar a "la roja". Como no soy un "progre" enfadado con el mundo me permito a mí mismo disfrutar de estas pequeñas cosas. Todas las circunstancias de la vida pueden ser motivo para iniciar una tranquila conversación filosófica. Por eso reproduzco la columna de opinión "Puro fútbol" de Angel Cappa en Marca , el día después del magnífico partido de España en semifinales ante Rusia. La victoria de España ayer ante Alemania también lo fue, y reafirma las palabras de Cappa, que son extrapolables a otros aspectos de la vida.





Después de la fiesta



El partido de España frente a Rusia nos dejó muchas cuestiones para analizar. Algunas de ellas pueden ser las siguientes:



LUIS Y LAS CRÍTICAS. Seria deseable y hasta conveniente que todos aquellos que le faltaron el respeto a Luis Aragonés durante tanto tiempo, hicieran cola, ahora, para pedirle disculpas y reflexionaran sobre que el derecho a criticar y a discrepar, no implica la descalificación del otro.



¿GANAR O JUGAR BIEN?. Es de esperar que esta falsa disyuntiva, después del partido que hizo la selección española, quede abolida para siempre. Pero también es válida la sospecha de que no ocurrirá así, y ante el menor inconveniente, volverá a plantearse.



FÚTBOL DIRECTO. Quedó demostrado que no hay fútbol más directo que el que elige el camino indirecto del engaño. Anunciar una cosa para hacer otra, es una máxima muy vieja no sólo del fútbol, sino de cualquier juego. Pero la filosofía de la urgencia que nos agobia impone la regla de lo inmediato que contradice la mejor opción.



ATACAR POR LAS BANDAS. Cuando se tienen jugadores que saben jugar, que interpretan el juego, como Iniesta, Fábregas, Xavi Hernández, Senna, Silva, Xabi Alonso, la cosa pasa por tocar hasta que se produce el espacio por donde atacar. Algunas veces por las bandas, otras por el centro. Lo importante es utilizar el ancho del campo en la circulación de la pelota.



LO ÚNICO IMPORTANTE ES GANAR. Con sólo mirarle la cara de satisfacción a millones de españoles, se puede comprobar sin mayor esfuerzo que esa afirmación es falsa. Seguramente es lo más importante, porque para eso se compite, pero si tu equipo juega como lo hizo España uno siente una alegría muy parecida a la felicidad que nada tiene que ver con ganar de cualquier manera.



LA PREPARACIÓN FÍSICA DE BASE. En el fútbol lo más importante es la pelota. El equipo que la tiene y sabe hacerla circular, hace que el otro corra detrás sin poder agarrarla, y eso desgasta mucho mentalmente.Los rusos, supuetamente en mejor estado que los españoles, como corrieron todo el tiempo detrás del balón, terminaron agotados, sobre todo anímicamente. Y los españoles parecian querer seguir jugando un rato más. ¿Por què?, porque estaban disfrutando.



¿PARA QUÉ SIRVE EL TOQUE? Es lo más importante del fútbol. Sirve para distraer al adversario, tener el dominio del juego, correr menos, y ganar el partido. El que todavía no lo cree que vea el vídeo del partido España- Rusia, y si sigue sin creerlo que lo deje, que el fútbol no es lo suyo.


LOS ESTILOS. Alguien dijo que "la música es un derecho, pero sólo para quien lo merece". En fútbol pasa lo mismo. Hay gente a la que le da lo mismo ganar como lo hizo España ante Rusia, que hacerlo como Grecia en el aterior europeo. La conclusión es evidente.



SOLO QUEDA EL RESULTADO. Falso. Durante mucho tiempo seguiremos recordando el pase de Fábregas en el gol de Güiza, la definición de Güiza, el toque sutíl de Iniesta para habilitar a Fábregas por la izquierda en el gol de Silva, y la cantidad de paredes que tiraron los jugadores españoles en toda la cancha. Y la jugada del primer gol que inició Xavi, después de un montón de toques, y terminó el mismo Xavi apareciendo como 9. También nos acordaremos del resultado, por supuesto.



¿SERÁ POSIBLE? Que los españoles depositen su fe en esta forma de jugar. Que nunca más hablemos de furia como si fuera un estilo de juego. Que adoptemos la palabra disfrutar y desterremos para siempre a la que está de moda: sufrir. Y entendamos que el fútbol es un juego, no un drama. Y que ganar no da derechos, ni perder los quita. Que comprendamos que si los jugadores se divierten rinden mas y nos divierten a nosotros tambien. Y que divertirse no es ser irresponsable. ¿será posible?.



MIENTRAS TANTO. Y muy ilusionados, esperamos a Alemania para vivir otra fiesta.

27 junio, 2006

Comentario pre-partido: España versus Francia.

Estas son horas de tensión. España se la juega ante Francia. El destino nos ha llevado a este duelo fratricida con nuestros hermanos del otro lado de los Pirineos. No importa. No va ha haber piedad. Es un partido en el que se dan cita el pasado glorioso del mundial de 1998, con la España más joven y ambiciosa que yo recuerdo. Sería injusto que una selección que "ha sido" se imponga a nuestros ibéricos muchachos, poseedores de un futuro prometedor para los que amamos este noble y maravilloso deporte que es el futbol. Como diría Andrés Montes, invoco al espíritu del "Tiqui-taca". Que sea lo que Dios quiera. Hasta pronto.

24 mayo, 2006

Fútbol y vida.

Me gusta el fútbol. Me gusta hablar sobre fútbol. Me gustaría escribir una “Historia del Fútbol”. Me hubiera gustado asistir a un partido en el viejo Wembley. Lo sé. No resulta muy intelectual decir que me gusta el fútbol, pero es que no hay nada que más me hastíe que los intelectuales y opinadores profesionales . ¡Que se mueran los intelectuales que abominan del fútbol! Fútbol, fútbol, fútbol...

El primer partido que recuerda mi memoria es el 12 – 1 a Malta. Pero el partido más extraordinario que he vivido fue la final de la Recopa de Europa entre mi Real Zaragoza y el que era vigente campeón de la competición – Arsenal – en 1995. Aquel partido no fue el de mejor juego que yo haya podido ver, pero su tensión, la sensación de vivir un partido tan importante, y el agónico e impresionante final, con el gol de Nayim – uno de los mejores de la historia del fútbol – , lo hacen imborrable.

Las críticas hacia el fútbol me resultan pedestres, superficiales y poco inteligentes, como los personajes que las esgrimen. Una primera crítica incide en que es un negocio. A ello respondo que comprar un libro también beneficia a alguien que hace negocio, lo mismo que ir al teatro o al cine, al ballet o ir a una exposición sobre arte abstracto – del que me abstengo de hacer comentario –. Si todas las cosas que merecen la pena en este mundo son moralmente censurables porque están mercantilizadas, lo mejor será irse a vivir a la Antártida. Luego está la crítica procedente de los sesudos intelectuales progresistas e izquierdistas. Sí, esos que se emocionan cuando ven en un telediario a Castro, Chávez y Evo Morales reunidos, y echan pestes de la gente porque no vota lo que tiene que votar, y por ello es tonta. Pues esos dicen pomposamente que el fútbol cumple una función adocenadora, idiotizante. Yo creo que nadie inteligente se vuelve imbécil por ver un partido, ni por ver la televisión. El tonto lo es por vocación. Tonto es el que hace tonterías, como tirar bengalas en un campo de fútbol, ser de un grupo ultra, pero también lo son aquellos que hacen cosas como decir que Milósevich era de izquierdas, que Castro es un compañero revolucionario, desnudarse para reivindicar un carril bici o la tasa TOBIN, o quemar una papelera porque se está muy concienciado de la situación en el tercer mundo.

Me gusta este deporte porque no está sujeto a la dictadura de la inversión. Me explico. Hay deportes en los que la inversión económica, tecnológica y médica crea campeones. Es el caso del atletismo, la natación, etc. Pero en el caso del fútbol eso no es suficiente, porque de serlo, Alemania siempre sería la campeona. Y sin embargo un Maradona nace en un barrio periférico de Buenos Aires, Pelé igual, Ronaldinho, Zidane. Y contra esto no hay nada que hacer. En el fútbol el más débil puede ganar.

Jugar un partido con los amigos, un placer inigualable. Y al terminar, cansados y sudados, invadir un bar para tomar unas cervezas. Pero ¿alguien puede estar en contra de esto? No hay nada más triste que ver un partido solo. El fútbol se disfruta en grupo, con los demás, en compañía. Y solo por eso merece la pena. Es un acto colectivo, tanto verlo como jugarlo. ¡Viva el fútbol!