30 mayo, 2008

Sobre el desfile de las Fuerzas Armadas en Zaragoza.

Siento un profundo rechazo por la parafernalia militarista. Esta rechazo está profundamente meditado y está basado en unos principios que trato de hacer vivir en mi vida. No me gusta la exaltación de la muerte. Por que al final es esto lo que se celebra.


Creo en la libertad, el bien comúnmente elegido entre todos (nunca impuesto por minorías), la solidaridad, el amor y la ternura. Por eso rechazo los ejercitos, que son concentrados de violencia dispuesta a ser desatada tanto en el interior del ejército, como en contra de la sociedad a la que dicen proteger, o hacia un país extranjero.


Los ejércitos son el brazo armado de los Estados, son los que hacen las guerras. Me hace mucha gracia que personas normales se crean y hagan propio el discurso del Estado y de los ejércitos, según el cual, estos también ejercen un papel pacificador y de protección hacia la sociedad. Es un discurso falso, propaganda reaccionaria.


Quien elige ser militar elige estar dispuesto a matar. Defender con falsos razonamientos propagandísticos es una grave muestra de enfermedad ética en el seno de la sociedad. Resulta descorazonador.


Mi padre jamás me ha dicho cómo tengo que pensar. Es un hombre tranquilo, para nada ideologizado. Es una persona bastante normal. Se alegraría mucho si este verano España gana la Eurocopa, y es del Real Madrid. Vamos, que no es sospechoso de ser un social revolucionario. Pero cuando yo tenía diez años me explicó que cuando hizo la mili en los años sesenta, un oficial le propuso que al terminar su servicio entrara en la Policía Nacional. Mi padre le dijo que tenía previsto empezar a trabajar en una fábrica. Mi padre me dijo que no quiso seguir ese consejo porque él no necesita llevar un arma para ser alguien. Fue una gran enseñanza.


A mí no me defienden las Fuerzas Armadas españolas. Me defiendo yo, y los que me quieren, y los que, aun sin conocerme, me defenderían si fuera agredido. A mí me defienden las buenas personas. No las que para ser alguien tienen que revestirse de una autoridad derivada del ejercicio de la violencia en nombre del Estado.

En las guerras se cometen las peores atrocidades, y siempre las cometen los ejércitos. Pero cuando se trata de buscar responsabilidades, jamás se depuran, porque al final, cada acción, cada crímen es cometido por orden de alguien situado más arriba en el escalafón. "Yo solo cumplía órdenes". El ser un irresponsable de lo que uno hace, un mero brazo ejecutor, sin conciencia, nada más que para acatar órdenes, es lo que fomentan los ejércitos y el Estado. "Claro, pero a veces lanzan sacos de arroz en Somalia". Ridículo, ¿verdad?




Conocí a una persona que estuvo destinado en Mostar en plena guerra de Bosnia. Su relato me sirvió para desconfiar de las misiones humanitarias. Los cascos azules iban a los mismos prostíbulos que los paramilitares serbo-bosnios, se invitaban a rondas de whisky. Y hacían cosas muy feas a las mujeres con total impunidad. Así que nadie me venga con la función pacificadora de las Fuerzas Armadas, porque no me la creo. Allí donde hay un ejército, hay violencia e inseguridad. Y eso es una verdad. No es una opinión. Dejémonos de opinar alegremente si no hemos salido de casa. Aunque para opinar solo hace falta ver los telediarios y leer un poquito, solo un poquito, la prensa. Y tener muy claros los principios, e intentar ser coherente.


Por eso me repugnan los actos de exaltación militarista y patriótica que va a tener lugar este fin de semana en Zaragoza. Y los que participen de ello deben saber que es una fiesta de violencia y muerte.

"6 AM", de Carmen Vidal.

Un corto rodado en Nueva york, ganador del Student Academy Award 2006. Se trata de un documental que sigue la tradición del género de «sinfonía urbana», mostrando la ciudad a la hora del amanecer. Merece la pena. El tema elegido es del grupo escandinavo Sigur Ros.


6 am
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"Relatos de Kolimá", de Varlam Shalámov.

¿Qué podemos sacar de la lectura de la desgracia, del más brutal de los sufrimientos? No lo sé, pero escuchar al que sufrió me parece un deber moral. Varlam Shalámov nació en 1907. Era el hijo de un pope. En 1924 viajó de su Vólogda natal a Moscú para trabajar en una fábrica mientras cursaba los estudios de Derecho. La realidad de la Rusia Soviética en aquellos años era la de la afirmación del poder de Stalin, con todo lo que ello conllevó. Shalámov fue detenido en 1929 por difundir el testamento de Lenin, en el que el lider bolchevique denunciaba la brutalidad de Stalin. Fue condenado a tres años de internamiento en un campo de trabajo en la región de los Urales. En 1932 regresó a Moscú, donde trabajó escribiendo en revistas relatos y poemas. En 1937 volvió a ser detenido y condenado a cinco años de trabajos forzados en la región de Kolimá, en Siberia. En 1943 volvió a ser acusado de "propaganda antisoviética" y fue sentenciado a permanecer en Siberia diez años más. Durante su cautiverio realizó cursos de enfermería. Esto le facilitó su supervivencia hasta 1953, año en el que fue liberado. En 1956 fue rehabilitado. La primera edición de esta obra apareció en Londres en 1978. Murió en 1982.

Varlam Shalámov se adentra en el infierno blanco de Kolimá, región situada en el límite oriental de Siberia. La maestría de Shalámov se enfrenta al paisaje intimidante de la taiga, a los sufrimientos padecidos en los campos de trabajo, a todo lo que implica saber que el horror de Kolimá es imposible de narrar aunque él esté determinado a hacerlo. Para superar ese reto, para representar la inhumanidad, para escapar a la maldición del grito silencioso, Shalámov escoge la forma del relato breve, cuyos rasgos principales son, según su propia expresión, el «laconismo», las frases «cortas como una exhalación» o «secas y musculosas como una bofetada». Relatos de Kolimá es una de las más trágicas y grandiosas epopeyas del siglo XX. Con este volumen –el primero de los seis que forman el ciclo general- comienza ahora a publicarse por primera vez de forma completa en castellano y de acuerdo con la estructura que el autor dio a su obra.



Relatos de Kolimá. Vol I. Publicado por Editorial Minúscula, en su colección Paisajes Narrados.

23 mayo, 2008

"Todo por nada" de Camilo Sesto.



Es el más grande cantante melódico de la historia en lengua española. Eso no me lo discute nadie. Los demás a años luz. Para muestra un botón:





Página Oficial de Camilo Sesto.

22 mayo, 2008

Con toda palabra...

Con toda palabra
Con toda sonrisa
Con toda mirada
Con toda caricia

Me acerco al agua
Bebiendo tu beso
La luz de tu cara
La luz de tu cuerpo

Es ruego el quererte
Es canto de mudo
Mirada de ciego
Secreto desnudo

Me entrego a tus brazos
Con miedo y con calma
Y un ruego en la boca
Y un ruego en el alma

Con toda palabra
Con toda sonrisa
Con toda mirada
Con toda caricia

Me acerco al fuego
Que todo lo quema
La luz de tu cara
La luz de tu cuerpo

Es ruego el quererte
Es canto de mudo
Mirada de ciego
Secreto desnudo

Me entrego a tus brazos
Con miedo y con calma
Y un ruego en la boca
Y un ruego en el alma

21 mayo, 2008

Lhasa de Sela.

Lhasa de Sela es una cantante canadiense en español, inglés y francés. Su música mezcla la música tradicional mexicana klezmer y el rock. Nació en 1972 en Big Indian, Nueva York (Estado). Su padre era un escritor y profesor de español mexicano, su madre era una fotógrafa estadounidense. Viajó de niña por distintos lugares de Norteamérica y a los 13 años cantaba en cafés de San Francisco. Con 19 años se trasladó a Montreal y conoció a Yves Desrosiers con quien publicó en 1997 "La Llorona", del que vendieron más de 400.000 copias en Francia y Canadá. Más tarde, Lhasa participó en Europa en el circo contemporáneo "Pocheros", en el que trabajó con sus hermanas y después se estableció en Marsella donde compuso gran parte de su segundo álbum. De vuelta en Montreal en 2002, Lhasa se asocia al percusionista François Lalonde y al pianista Jean Massicotte, que arreglaron y coprodujeron "The Living Road".


Fuente Wikipedia.





Lhasa - De cara a la pared
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Página Oficial de Lhasa de Sela

Una canción, dos versiones. "Blowin' in the Wind".

Siento no cumplir mi palabra de no volver a aparecer por aquí hasta el 10 de julio. Aquí estamos. "Blowin' in the Wind", la canción más famosa de Bob Dylan. ¿Qué se puede decir? Poca cosa. Lo hermoso, lo profundo, se disfruta. Veamos primero a un joven Dylan en una actuación en una televisión estadounidense en 1963.


Bob Dylan - Blowin In the Wind (1963)
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Y ahora a ese cruce imposible entre Bob Dylan y Elvis que es Bruce Springsteen en un concierto en París, unos 30 años después de la actuación que hemos visto de Dylan. Maravillosa, respetuosa, emocionante, amante del original, entrañable.




Bruce Springsteen - Blowin' In The Wind
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¿Cuántos caminos tiene que andar un hombre

antes de que le llaméis hombre?

¿Cuántos mares tiene que surcar

la paloma blanca antes de poder descansar en la arena?

Sí, ¿y cuánto tiempo tienen que volar las balas de cañón

antes de que sean prohibidas para siempre?

La respuesta, amigo mío, está soplando en el viento,

la respuesta está soplando en el viento.